Agradezco de todo corazón a todos los que oran por la conversión de mi hermano; aún queda camino por delante, pero se está abriendo, necesita contacto y…
conversación, se comporta con más calma a mi lado, ha empezado a interesarse por música más tranquila, lee otros contenidos e incluso a menudo se rebela contra el mal que ocurre en el mundo. Que Dios se lo pague, ¡la oración tiene poder! ¡Amén!