Oración de una madre por intercesión de san Agustín
Dios, que iluminaste a san Agustín con tu gracia y, en medio de las tinieblas y las miserias de su vida de pecado, lo inflamaste en tu amor, ten piedad también de mi pobre alma, y de mis hijos, de mi esposo y de mis parientes. Perdónanos nuestra ingratitud, desobediencia, amor propio e indiferencia, y todas las ofensas con que alguna vez hemos ultrajado tu santo Nombre. Cada uno de nosotros ha merecido un severo castigo y cada uno necesita conversión; por eso invocamos la intercesión de tu santo siervo Agustín, ¡que ardió en tan gran amor por ti!
Oh santo penitente Agustín, serafín del amor divino, prodigio inefable de la misericordia de Dios, alcánzanos un dolor de los pecados sincero, perfecto y nacido de lo hondo del corazón, un amor ardiente y fiel a Dios que venza todas las dificultades, tentaciones y tribulaciones, y un celo prudente y constante en el cumplimiento de los mandamientos de Dios y de nuestros deberes.
Asístenos especialmente en la difícil tarea de educar a nuestros hijos. Su virtud y su inocencia están expuestas en el mundo de hoy a muchos peligros. Mira cuántas trampas y falsedades hay en él, que buscan destruir sus almas por medio de lo carnal, de las palabras y del mal ejemplo de personas que solo piensan en lo temporal. ¿Cómo podrán resistir a estas tentaciones si se ven privados de una ayuda extraordinaria?
¡Oh gran san Agustín, toma a nuestros hijos bajo tu protección! Por nuestra solicitud de padres y por nuestros esfuerzos por ellos, intercede por ellos ante Dios. No permitas que nuestros hijos, santificados por el agua del santo Bautismo, sean condenados a la perdición y al castigo eterno por algún pecado grave. Presérvalos sobre todo del mayor de los males, que es renegar del amor de Jesucristo amando lo creado por encima de todo. Mejor es para ellos y para nosotros, sus padres, morir en gracia de Dios que vivir en pecado grave. Te suplicamos esta gracia por tu intercesión, oh santo hijo de una santa madre, Mónica, tú que acoges con gusto y escuchas con bondad las oraciones de toda madre que acude a ti en busca de ayuda. Creo firmemente que escucharás mis súplicas y me alcanzarás de Dios una respuesta favorable. Amén.