Oración por la esposa

«¡Qué bella eres, amada mía, qué bella eres!» (Cant 4,1). Bendito seas, Señor, en mi esposa. Te doy gracias, Jesús, porque, por tu gracia, formo con ella «una sola carne». Te la confío por entero: su presente y su futuro, sus pensamientos, su conducta y sus palabras. Deseo para ella felicidad, alegría en su rostro, esperanza y amor en el corazón, pero sobre todo deseo que, viviendo fielmente el Evangelio, sea tu amada para siempre. Amén.