Oración del padre Pío por la curación

Padre celestial, te doy gracias porque me amas. Te doy gracias por haber enviado al mundo a tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, para salvarme y liberarme. Confío en tu poder y en tu gracia, que me sostienen y me sanan. Padre amoroso, tócame ahora con tus manos sanadoras, porque creo que es tu voluntad que tenga salud en el cuerpo, la mente, el alma y el espíritu.

Cúbreme con la nobilísima Sangre de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, desde la coronilla de mi cabeza hasta la planta de mis pies. Expulsa lo que no debe haber en mí. Sana las células enfermas y anormales. Abre las arterias y las venas obstruidas, y reconstruye y repara todo daño. Elimina toda inflamación y limpia las infecciones con el poder de la preciosísima Sangre de Jesús. Que el fuego de tu amor sanador recorra todo mi cuerpo para sanarlo, de modo que funcione tal como tú lo creaste. Toca también mi mente y mis emociones, hasta los rincones más profundos de mi corazón.

Lléname de tu presencia, de tu amor, de tu alegría y de tu paz, y atráeme aún más cerca de ti en cada momento de mi vida. Padre, lléname de tu Espíritu Santo y capacítame para hacer todo lo posible para que mi vida dé gloria y honor a tu santo nombre. Te lo pido en el nombre del Señor Jesucristo. Amén.