Oración a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro por un enfermo

Madre del Perpetuo Socorro: tu divino Hijo, a quien sostienes en tus brazos, escucha cada una de tus súplicas. Encomiéndale también al enfermo por quien hoy te ruego con humildad. Di solo una palabra, y el enfermo recobrará la salud. No me niegues esta gracia: los enfermos tienen un derecho especial a tu bondad. Pide, pues, a Jesús que nos conserve esta vida tan querida. Sé tú misma para el enfermo una Médica buena y misericordiosa, y con tu Socorro recobrará sin duda las fuerzas perdidas. Pero si Dios, cuya voluntad gobierna el mundo, hubiera dispuesto otra cosa, sostén, oh Madre, al enfermo y dale fuerza para aceptar el cáliz de la amargura y abandonarse con serenidad a las disposiciones de Dios todopoderoso. Dale paciencia, defiéndelo de la desesperación. Madre, tú eres tan poderosa que puedes consolarnos. Eres la mejor de las madres y deseas salvarnos. Escúchanos, pues, con bondad y ven en nuestra ayuda. Amén.