Testimonio de Jarek
¿Qué he hecho yo, Señor, en mi pequeñez, para merecer un Amor Tuyo tan grande? ¿Tan débil es mi fe que necesito signos adicionales de Tu milagro? ¿No debería ser un milagro cada instante de mi vida? ¡Y de verdad lo es! ... una medida buena, apretada, remecida y rebosante les echarán en el regazo. Sabía que María del santuario de Pompeya siempre escucha los clamores de sus hijos, y esa es mi alegría, pero no soy digno del milagro de la desaparición del tumor de mi amada esposa. No sé cómo darte gracias, Señor. Acéptame tal como soy. Solo permíteme permanecer en Tu viña. La ecografía confirmó dos tumores de 5 cm cada uno. Perseverando en la oración, tras unos dos meses y antes de la intervención, otro médico en la misma prueba ve solo un tumor o, según afirma, si hay algo allí, quizá de 1 cm, pero realmente no ve un tumor del tamaño anterior. En el silencio y la soledad ven, Espíritu Santo, y da la luz para discernir Tus planes y a qué tareas quieres enviarme, Señor mío. No soy digno de que vengas a mí, pero di solo una palabra. Bendice, amado Padre, el tratamiento posterior de mi esposa. Fortalece también su fe. Bendice nuestras bodas de plata y acógenos para otros 25 años juntos. No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a Tu Nombre da la gloria.