Testimonio de Kasia

Kasia

Kasia

Testimonio · 1 de julio de 2020

Leucemia. Primer diagnóstico. Leucemia aguda. Tres oncólogos confirman que es solo cuestión de tiempo. El hemograma, de un análisis a otro, cada vez peor. Va a haber un estudio que mostrará qué estragos ha causado la enfermedad en el organismo. En dos días. Nos ponemos a rezar. Cada una de nosotras, las tres hermanas, encarga misas allí donde vive. Voy a ver a mi sacerdote. Necesito encargar una misa. Señora Kasia, el año que viene, estoy solo. En dos días, padre. Mi hermana tiene leucemia, en dos días tiene un estudio muy importante. Resulta que la misa de las 7 de la mañana es por la intención del sacerdote. Señora Kasia, se la cedo, por favor, esto es más importante. De algún modo, cada una de nosotras encarga misa para las 7 de la mañana. El siguiente hemograma se queda igual. Ganglios linfáticos inflamados, en el cuello, bajo la axila, del tamaño de una naranja. Magdalena y su marido vuelan a Tierra Santa. Canto en un grupo, llamo a todos los lugares donde hemos cantado; rezan sacerdotes en misión en Colombia, órdenes de clausura, hermanas y hermanos de distintas congregaciones. Magda vuelve de Tierra Santa. El hemograma sigue igual. Encuentro a una oncóloga que se ocupa de casos tan difíciles y se hace cargo del tratamiento. La reclasifican de leucemia aguda a crónica. Voy a Częstochowa; cuando busco la ruta, me aparece el Santuario de Gidle. Cerca de Częstochowa. Una pequeña figura en el Altar, resurrecciones documentadas... Una vez al año los frailes bañan esa figurita en vino... Magdalena ama el vino... ¡Tengo que ir allí! En Częstochowa encargo una misa perpetua, y en Gidle, ante el Santísimo Sacramento, pido tiempo para Magda... La doctora ordena una serie de estudios y la considera apta para quimioterapia. Una moderna, en la que se administra una proteína que marca las células cancerosas; luego, cuando entra la quimioterapia, ataca solo las células que la proteína marcó. Primera quimio. Rezamos y lloramos por turnos... Pierde el conocimiento, la presión cae a cero, el corazón funciona mal... Pensamos que ya no lo aguantaría... Lo logró... Segunda quimio, prácticamente ni se notó... Por fin están los resultados de los estudios. Resultados como antes de la enfermedad. Como los de una persona sana. Los ganglios desaparecieron; el cansancio, la sudoración, todo desapareció. Los médicos, asombrados. Gracias. Hasta el final de mi vida les estaré agradecida por haber obtenido conmigo, con su oración, este MILAGRO. ¡¡¡Por favor, recen para que este estado continúe!!! Todavía quedan cuatro quimioterapias. ¡Mi Dios lo puede todo! ¡Gracias, Mamá! ¡Recen para que este estado se mantenga!