Santos Lorenzo Ruiz y compañeros
Mártires, dominicos y laicos de Asia y Europa, muertos en Japón
San Lorenzo Ruiz y sus quince compañeros son mártires que entre 1633 y 1637 dieron la vida por la fe en Japón, en Nagasaki y sus alrededores. Entre ellos había sacerdotes y hermanos religiosos dominicos, dos terciarias y tres laicos, personas de Japón, España, Francia, Italia y Filipinas. Lorenzo, laico, esposo y padre, es el primer filipino canonizado. La Iglesia los recuerda juntos el 28 de septiembre.
Lorenzo nació en Binondo, un barrio de Manila, hijo de padre chino y de madre filipina de etnia tagala. El año de su nacimiento no es seguro; suele indicarse hacia 1600. Creció junto a los dominicos, aprendió el catecismo en su escuela de Binondo y sirvió en la iglesia parroquial del lugar. Era calígrafo y copiaba documentos. Pertenecía a la Cofradía del Rosario. Con su esposa Rosario tuvo tres hijos.
En 1636 su vida cambió de repente. Según una nota de un dominico de su tiempo, las autoridades lo buscaban en relación con un homicidio en el que había estado presente o que se le atribuía; no se sabe qué parte tuvo en él. Se unió entonces a los misioneros que zarpaban de Manila hacia Japón, donde arreciaba una sangrienta persecución de los cristianos. El grupo lo dirigía el dominico español Antonio González. Formaban parte de él también los dominicos Miguel de Aozaraza, Guillermo Courtet y el japonés Vicente Shiwozuka, además del laico japonés Lázaro de Kioto.
En Okinawa todos fueron pronto encarcelados y mantenidos encadenados durante un año. Luego los trasladaron a Nagasaki y los llevaron ante el tribunal. Con la tortura se quería obligarlos a renegar de la fe. Vicente y Lázaro vacilaron durante un tiempo, y el propio Lorenzo, en uno de los momentos más duros, preguntó al intérprete si le perdonarían la vida en caso de renegar de su fe. Al final, sin embargo, dijo al tribunal que era cristiano, que debía morir por Dios y que daría su vida por Él mil veces. Antonio González murió en la cárcel, extenuado, el 24 de septiembre de 1637.
Los otros cinco fueron colgados cabeza abajo en la colina de Nishizaka, con la parte superior del cuerpo dentro de una fosa. Este suplicio duró tres días. Lorenzo murió el 29 de septiembre de 1637; los relatos difieren sobre si expiró en la fosa o si al final fue decapitado. Los demás compañeros habían muerto antes, en 1633 y 1634. Entre ellos estaban el superior de la misión, Domingo Ibáñez de Erquicia, el sacerdote japonés Jacobo Kyushei Tomonaga y dos jóvenes terciarias, Magdalena de Nagasaki y Marina de Omura, que fue quemada viva.
Juan Pablo II beatificó a los dieciséis mártires el 18 de febrero de 1981 en Manila; por primera vez en la historia una beatificación se celebró fuera de Roma. El mismo papa los canonizó el 18 de octubre de 1987 en Roma, en la Jornada Mundial de las Misiones. En aquella ocasión presentó a Lorenzo, esposo y padre de tres hijos, como ejemplo para las familias filipinas. El Martirologio Romano recuerda además a cada uno de los mártires en el día de su muerte, a Lorenzo el 29 de septiembre.