Santos Juan de Brébeuf, Isaac Jogues y compañeros

Mártires, misioneros jesuitas y sus ayudantes en América del Norte

Los santos Juan de Brébeuf, Isaac Jogues y sus seis compañeros fueron misioneros franceses que entre 1642 y 1649 dieron la vida anunciando el Evangelio a los pueblos indígenas de América del Norte. Seis eran sacerdotes jesuitas y dos eran ayudantes de su misión. La Iglesia los recuerda juntos el 19 de octubre.

Eran sacerdotes Juan de Brébeuf, Isaac Jogues, Gabriel Lalemant, Antonio Daniel, Carlos Garnier y Noël Chabanel. Renato Goupil y Juan de La Lande no habían recibido la ordenación: como laicos se pusieron libremente al servicio de los padres en Nueva Francia, es decir, en el Canadá entonces francés. Goupil sabía cirugía y cuidaba a los enfermos. Los documentos pontificios de beatificación y de canonización los mencionan a ambos como hermanos coadjutores de la Compañía de Jesús.

Juan de Brébeuf nació el 25 de marzo de 1593 en Normandía e ingresó en los jesuitas en 1617. En 1626 se estableció entre los hurones y, con interrupciones, pasó con ellos unos quince años. Aprendió su lengua, escribió libros en ella y compuso diccionarios que utilizaron los demás misioneros. La bula de canonización lo llama primer apóstol de ese pueblo.

Isaac Jogues, nacido en 1607 en Orleans, llegó a Canadá en 1636. En agosto de 1642 su expedición fue atacada por los iroqueses. Habría podido evitar el cautiverio, pero se entregó en sus manos para que los cristianos capturados no quedaran sin sacerdote. Él y Renato Goupil fueron torturados y les mutilaron las manos. En el cautiverio Goupil emitió los votos religiosos en manos de Jogues, y el 29 de septiembre de 1642 fue muerto de un hachazo por haber trazado la señal de la cruz en la frente de un niño.

Después de más de un año de cautiverio, Jogues logró huir y regresó a Francia. El papa Urbano VIII le permitió celebrar la Misa a pesar de sus manos mutiladas. El misionero volvió a Canadá, acudió a sus antiguos verdugos como mensajero de paz y poco después partió de nuevo hacia ellos, con Juan de La Lande, para anunciarles la fe. El 18 de octubre de 1646 fue muerto de un hachazo en la aldea de Ossernenon, en el territorio del actual estado de Nueva York. Al día siguiente mataron allí a La Lande.

Los demás murieron en las misiones entre los hurones, en la actual provincia canadiense de Ontario, cuando las incursiones de los iroqueses devastaban aquellas tierras. Antonio Daniel cayó el 4 de julio de 1648 a la puerta de la iglesia, cubriendo la huida de los fieles. Juan de Brébeuf fue torturado hasta la muerte el 16 de marzo de 1649, y Gabriel Lalemant un día después. Carlos Garnier murió el 7 de diciembre de 1649, administrando hasta el final el bautismo y la absolución. Al día siguiente Noël Chabanel fue muerto por un hurón que había abandonado la fe.

El papa Pío XI beatificó a los ocho mártires el 21 de junio de 1925 y el 29 de junio de 1930 los proclamó santos, llamándolos primeros mártires de América del Norte. En 1940 Pío XII los declaró patronos de Canadá. En 1984 Juan Pablo II rezó en su santuario de Midland, en Canadá, y recordó que Juan de Brébeuf soñaba con una Iglesia plenamente católica y a la vez plenamente hurona.