Santos Gervasio y Protasio
Mártires de Milán, sepultados junto a san Ambrosio
Los santos Gervasio y Protasio son mártires de la Iglesia de Milán. Nada cierto se sabe de su vida y de su muerte; ni siquiera conocemos la época de su martirio. Está bien atestiguado, en cambio, el hallazgo de sus reliquias por san Ambrosio en 386. La Iglesia los recuerda el 19 de junio, día en que Ambrosio trasladó solemnemente sus cuerpos a la nueva basílica que había construido.
Ambrosio, obispo de Milán, acababa de construir una nueva basílica. Los fieles le pidieron que la consagrara con la misma solemnidad que las iglesias de Roma, y él prometió hacerlo si encontraba reliquias de mártires. Él mismo escribió sobre un presentimiento repentino, mientras que san Agustín dice que el lugar donde reposaban le fue mostrado en una visión. Ambrosio mandó excavar en la iglesia de los santos Nabor y Félix, fuera de las murallas de la ciudad. Allí se hallaron los restos de dos hombres de gran estatura y mucha sangre. Esa misma tarde fueron llevados a la basílica de Fausta, y al día siguiente a la nueva basílica, que más tarde tomó el nombre de Ambrosio.
Esto ocurrió durante el conflicto de Ambrosio con la emperatriz Justina, madre del joven emperador Valentiniano, que favorecía a los arrianos y exigía una iglesia para ellos. Durante el traslado de las reliquias recobró la vista un ciego muy conocido en la ciudad, el carnicero Severo, y muchos endemoniados quedaron liberados. Los arrianos negaban estos milagros y afirmaban que los muertos hallados no eran mártires. Ambrosio describió todos estos acontecimientos en una carta a su hermana Marcelina.
Testigo de estos hechos fue san Agustín, que vivía entonces en Milán y aún no estaba bautizado; recibió el bautismo de manos de Ambrosio en abril de 387. Habla de ellos en las Confesiones y en La ciudad de Dios.
Ambrosio depositó las reliquias bajo el altar de la nueva basílica, en el lugar que antes había destinado a su propia sepultura, porque consideraba que correspondía con justicia a los mártires. Cuando murió, en 397, fue sepultado junto a ellos. Todavía hoy reposan juntos en la cripta de la basílica de San Ambrosio de Milán.
Su culto se extendió rápidamente por Italia y la Galia, donde se construyeron iglesias en su honor. Según una tradición posterior, recogida en una carta falsamente atribuida a Ambrosio, eran hermanos gemelos, hijos de los mártires Vital y Valeria. La carta auténtica de Ambrosio no dice nada de ello, y el relato no puede confirmarse. El Martirologio Romano los nombra junto a los santos Vital y Valeria como venerados desde tiempo inmemorial, pero no habla de ningún parentesco. Gervasio y Protasio no fueron canonizados mediante un proceso formal; como los demás mártires de los primeros siglos, son venerados desde la antigüedad.