Santos Felipe y Santiago

Apóstoles, Felipe de Betsaida y Santiago, hijo de Alfeo

Los santos Felipe y Santiago formaban parte de los Doce, los apóstoles elegidos por Jesús. Santiago, hijo de Alfeo, es llamado el Menor, para distinguirlo de Santiago, hijo de Zebedeo. La Iglesia celebra la fiesta común de ambos apóstoles el 3 de mayo.

Felipe, como Pedro y Andrés, procedía de Betsaida de Galilea. El Martirologio Romano refiere que fue discípulo de Juan el Bautista antes de que Jesús lo llamara con las palabras: «Sígueme». Llevaba un nombre griego, en el que Benedicto XVI veía una señal de cierta apertura cultural. Enseguida llevó a Natanael a Jesús y, cuando este dudó de que de Nazaret pudiera salir algo bueno, le respondió: «Ven y verás».

En el Evangelio según san Juan, antes de la multiplicación de los panes, Jesús preguntó precisamente a Felipe dónde comprar pan para la multitud, y él respondió que ni doscientos denarios bastarían. A él se dirigieron unos griegos que querían ver a Jesús; Felipe se lo dijo a Andrés y juntos fueron al Maestro. Durante la Última Cena pidió: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta», y oyó: «Quien me ha visto a mí ha visto al Padre». Según relatos posteriores, entre ellos los Hechos de Felipe, predicó el Evangelio en Grecia y después en Frigia, donde en Hierápolis sufrió la muerte, descrita como crucifixión o lapidación.

Santiago, hijo de Alfeo, aparece en todas las listas de los Doce. La tradición latina, como recuerda el Martirologio Romano, lo identifica con Santiago llamado hermano del Señor y el Justo. La palabra «hermano» designa aquí, según la costumbre semítica, a un pariente de Jesús. Benedicto XVI señaló que esta identificación sigue siendo objeto de debate entre los estudiosos.

Santiago, hermano del Señor, desempeñó un papel importante en la Iglesia primitiva. San Pablo escribe que Cristo resucitado se le apareció, y lo nombra con Pedro y Juan entre las columnas de la Iglesia. Santiago estaba al frente de la comunidad de Jerusalén. En la controversia sobre la circuncisión apoyó el parecer de Pedro de no imponer la carga de la Ley de Moisés a los cristianos procedentes del paganismo. La tradición le atribuye la Carta de Santiago, que enseña que la fe sin obras está muerta.

El historiador judío Flavio Josefo relata que en el año 62 el sumo sacerdote Anán, hijo del Anás conocido por los Evangelios, hizo lapidar ilegítimamente a Santiago. El Martirologio Romano dice que el apóstol coronó su apostolado con el martirio. No se conocen los años de nacimiento de los dos apóstoles ni el año de la muerte de Felipe.

Ambos apóstoles son venerados como santos desde la Antigüedad. Deben su fiesta común a una tradición según la cual sus reliquias fueron colocadas bajo el altar de la basílica romana de los Doce Apóstoles el día de su dedicación, el 1 de mayo de hacia el año 565. En 1956, cuando ese día se asignó a la fiesta de San José Obrero instituida por Pío XII, la fiesta se trasladó al 11 de mayo, y en el calendario renovado después del Concilio Vaticano II cae el 3 de mayo.