Santos Cosme y Damián
Mártires de Ciro en Siria, patronos de los médicos y farmacéuticos
Los santos Cosme y Damián fueron mártires de los primeros siglos del cristianismo, venerados desde la Antigüedad en Oriente y en Occidente. Según la tradición, eran hermanos y médicos que curaban a los enfermos sin cobrar. Sus nombres se mencionan en el Canon romano, es decir, en la Plegaria eucarística I. La Iglesia los recuerda el 26 de septiembre.
No se han conservado noticias seguras sobre su vida. El Martirologio romano los conmemora en Ciro, en Siria, y señala con cautela que, según se cuenta, ejercieron la medicina sin buscar recompensa alguna y que muchos sanaron gracias a sus cuidados gratuitos. Lo cierto es que en Ciro, no lejos de Antioquía, se encontraban su sepulcro y una iglesia dedicada a ellos, que ya existía en la primera mitad del siglo V. No se conocen las fechas de su nacimiento ni de su muerte.
Relatos posteriores dicen que eran gemelos originarios de Arabia. En Oriente los llamaban anárgiros, es decir, en griego «sin plata», porque no cobraban dinero por sus curaciones. Según la misma tradición, murieron bajo el emperador Diocleciano, decapitados a espada. Con el tiempo surgieron leyendas en torno a sus nombres: las Iglesias orientales veneran hasta tres parejas de santos con estos nombres, y la Leyenda dorada, escrita en el siglo XIII, cuenta entre otras cosas que injertaron a un enfermo la pierna de un hombre muerto.
Su culto se difundió rápidamente, ya desde la segunda mitad del siglo IV. Según el historiador Procopio de Cesarea, el emperador Justiniano, gravemente enfermo y desahuciado por los médicos, atribuyó su curación a Cosme y Damián y, en agradecimiento, reconstruyó y embelleció su iglesia en Constantinopla.
En Roma, el papa Félix IV les dedicó en el siglo VI una iglesia junto al Foro Romano. En ella se conserva el mosaico del ábside, en el que los apóstoles Pedro y Pablo presentan a los dos mártires a Cristo. La memoria romana de los santos nació probablemente del aniversario de la dedicación de esa iglesia y desde el siglo VII se celebraba el 27 de septiembre. En el calendario actual se trasladó al 26 de septiembre, porque el 27 de septiembre es la memoria de san Vicente de Paúl.
Cosme y Damián son patronos de los médicos, los cirujanos y los farmacéuticos. Son venerados como mártires desde la Antigüedad, sin canonización formal.