Santos Cirilo y Metodio

Monje y obispo, apóstoles de los eslavos, copatronos de Europa

Los santos Cirilo y Metodio eran hermanos, naturales de Tesalónica, y misioneros de los eslavos en Moravia y Panonia. Cirilo, monje, ideó un alfabeto para la lengua eslava, y Metodio, obispo, dirigió la Iglesia nacida entre los eslavos. Se les llama Apóstoles de los eslavos y se les venera como copatronos de Europa. La Iglesia los recuerda juntos el 14 de febrero.

Nacieron en Tesalónica, hijos de un alto funcionario imperial. El mayor, Metodio, cuyo nombre de pila era probablemente Miguel, nació entre 815 y 820, y el menor, Constantino, conocido más tarde por su nombre religioso de Cirilo, hacia 827; no se conocen las fechas exactas. En una ciudad situada en la frontera de las tierras eslavas, Constantino aprendió ya de niño la lengua de los eslavos.

Metodio gobernó una provincia en la que vivían muchos eslavos, pero abandonó su carrera e ingresó en un monasterio del monte Olimpo, en Bitinia. Constantino estudió en Constantinopla, recibió las órdenes sagradas y después enseñó filosofía, de ahí su sobrenombre de Filósofo. Juntos tomaron parte en una embajada imperial ante los jázaros y en Crimea hallaron unas reliquias en las que reconocieron los restos de san Clemente, papa y mártir.

El resto de su vida lo decidió la petición de Rastislao, príncipe de la Gran Moravia. Pidió al emperador Miguel III un maestro que explicara la fe a su pueblo en una lengua comprensible. El emperador envió a los dos hermanos, que llegaron a Moravia probablemente en 863. Constantino creó para la lengua eslava un nuevo alfabeto, llamado glagolítico. Los hermanos tradujeron a esa lengua textos de la Sagrada Escritura y los libros litúrgicos. La escritura posterior, modificada, recibió el nombre de cirílica en honor de Cirilo.

La misión daba fruto, pero despertaba la hostilidad del clero franco, que trabajaba en Moravia desde antes. Los hermanos emprendieron el viaje a Roma. El papa Adriano II los acogió con gran benevolencia, aprobó los libros litúrgicos eslavos y mandó depositarlos sobre el altar de la basílica de Santa María la Mayor. En Roma Constantino enfermó gravemente. Antes de morir emitió los votos religiosos y tomó el nombre de Cirilo. Murió el 14 de febrero de 869. Fue sepultado en la basílica de San Clemente, donde aún hoy se veneran sus reliquias.

Metodio, como le había pedido su hermano moribundo, volvió con los eslavos. Adriano II lo ordenó obispo para Panonia, con el título de arzobispo de Sirmio, y lo nombró su legado entre los pueblos eslavos. Acusado de haber invadido una jurisdicción eclesiástica ajena, fue encarcelado; recobró la libertad en 873 gracias a la intervención del papa Juan VIII. En 880, en Roma, fue absuelto de las acusaciones y el papa confirmó los derechos de la liturgia eslava. Murió el 6 de abril de 885 en Moravia.

Los dos hermanos son venerados como santos desde hace siglos, sobre todo entre las naciones eslavas. En 1880 León XIII extendió su culto a toda la Iglesia con la encíclica Grande munus. El 31 de diciembre de 1980 Juan Pablo II los proclamó copatronos de Europa, junto a san Benito, y en 1985 les dedicó la encíclica Slavorum apostoli.