Santos Aurelio, Natalia y compañeros
† 852
Mártires, dos matrimonios y un monje, decapitados en Córdoba
Los santos Aurelio, Natalia y compañeros son cinco mártires decapitados en Córdoba en el año 852 por su fe en Cristo: dos matrimonios, Aurelio y Sabigoto, llamada también Natalia, y Félix y Liliosa, y con ellos Jorge, monje y diácono llegado de Oriente. El Martirologio Romano los recuerda el 27 de julio, día de su muerte.
Aurelio era hijo de padre musulmán y madre cristiana, y lo crio una tía cristiana. Sabigoto nació en una familia musulmana, pero su padrastro, cristiano en secreto, la llevó al bautismo. Félix, pariente de Aurelio, se había hecho musulmán en otro tiempo, pero volvió a Cristo, y su esposa Liliosa era hija de cristianos que ocultaban su fe. La ley del emirato los consideraba musulmanes y castigaba con la muerte el abandono del islam, por eso los dos matrimonios vivían su fe en secreto.
El momento decisivo para Aurelio fue ver a Juan, un mercader cristiano, azotado y humillado públicamente por unas palabras consideradas una ofensa a Mahoma. Decidió entonces profesar abiertamente su fe, aun a costa de su vida. Con Sabigoto emprendió una vida de penitencia: desde entonces vivieron como hermano y hermana, ayunaban, socorrían a los pobres y visitaban a los cristianos encarcelados, entre ellos al sacerdote Eulogio. Eulogio escribe que, tras el martirio de las vírgenes Flora y María, ambas se aparecieron a Sabigoto y le anunciaron que se uniría a ellas cuando llegara un monje extranjero.
Los esposos vendieron sus bienes y los dieron a los pobres, y confiaron sus dos hijas, de cinco y ocho años, al monasterio de Tábanos. Entonces apareció en Córdoba Jorge. El Martirologio lo llama monje y diácono de Siria; según Eulogio, procedía de los alrededores de Belén y pertenecía al monasterio de San Sabas, cerca de Jerusalén, y había llegado a España recogiendo limosnas para su comunidad. En Tábanos lo encaminaron hacia Sabigoto, que reconoció en él al monje anunciado. Jorge decidió compartir la suerte de los esposos, y pronto se les unieron Félix y Liliosa.
El día fijado, Sabigoto y Liliosa fueron a la iglesia con el rostro descubierto, mostrando que eran cristianas. Poco después los soldados llevaron a todo el grupo ante el juez. Les prometieron clemencia si abandonaban la fe, pero se negaron. Como Jorge era extranjero, quisieron dejarlo libre, pero él mismo se pronunció con dureza contra el islam y fue condenado con los demás. Según el Martirologio, en la cárcel no dejaron de alabar a Cristo. Fueron decapitados el 27 de julio de 852, bajo Abderramán II, emir de Córdoba.
Fueron sepultados en distintas iglesias y monasterios de Córdoba. Eulogio, que los conocía personalmente, escribió pronto su historia; él mismo murió mártir en el año 859. Los cristianos de Córdoba estaban divididos en esta cuestión: algunos obispos y fieles querían frenar a quienes buscaban por sí mismos el martirio, mientras que Eulogio defendía su memoria. En el relato de la traslación de una parte de sus reliquias a París en el año 858, Sabigoto lleva el nombre de Natalia. Son venerados como santos desde el siglo IX, sin una canonización formal.