Santos Antonio Primaldo y compañeros
† 1480
Mártires, laicos de Otranto, decapitados por la fe en 1480
Los santos Antonio Primaldo y compañeros fueron laicos de Otranto, en Apulia, que en agosto de 1480, después de que las tropas otomanas tomaran su ciudad, se negaron a renegar de Cristo y fueron decapitados. Eran casi ochocientos; a menudo se da la cifra de 813. El Martirologio Romano los conmemora el 14 de agosto; ese día la Iglesia de Otranto celebra su memoria desde hace siglos.
A finales de julio de 1480 una flota turca llegó ante Otranto. La ciudad, que solo tenía una escasa guarnición, se defendió con las fuerzas de sus habitantes y rechazó la intimación a rendirse. El 12 de agosto, tras quince días de bombardeo, los atacantes irrumpieron en la ciudad y en la catedral mataron al arzobispo Stefano Pendinelli, a los canónigos, a los sacerdotes y a muchos fieles que rezaban allí.
Al día siguiente el comandante Gedik Ahmed Pachá hizo reunir en la colina de Minerva, fuera de las murallas, a todos los hombres supervivientes de quince años en adelante y, por medio de un intérprete, les exigió que renegaran de la fe y abrazaran el islam a cambio de la vida. En nombre de todos respondió Antonio Pezzulla, llamado Primaldo, un artesano de edad avanzada, según las distintas fuentes tejedor, tundidor de paños o zapatero. Declaró que creían en Jesucristo, Hijo de Dios y Dios verdadero, y que preferían morir mil veces antes que renegar de Él. Los demás expresaron su asentimiento con un murmullo.
El Martirologio refiere que Antonio exhortó a sus compañeros a perseverar en la fe. Según antiguos relatos, les dijo que hasta entonces habían luchado por su patria y por su vida, y que ahora había que luchar para salvar sus almas para el Señor, que había muerto por ellos en la cruz. El pachá ordenó decapitarlos de inmediato. Según la tradición, Antonio fue el primero en morir, y su cuerpo permaneció en pie hasta la muerte del último de sus compañeros. Las fuentes señalan como día de la ejecución el 13 o el 14 de agosto.
Los cuerpos permanecieron un año sin sepultura en el lugar del suplicio. En 1481, tras la reconquista de Otranto, fueron trasladados a la catedral, donde las reliquias descansan en una capilla construida para ellas; una parte fue llevada a Nápoles. Desde el principio los habitantes veneraron a los asesinados como mártires. La primera investigación para su beatificación tuvo lugar en 1539, y el 14 de diciembre de 1771 el papa Clemente XIV confirmó su culto. En el quinto centenario del martirio, el 5 de octubre de 1980, Juan Pablo II fue a Otranto; recordó entonces la enseñanza del Concilio sobre los musulmanes, que adoran con nosotros al Dios único, y llamó a la comprensión mutua.
Benedicto XVI aprobó en 2007 el decreto sobre su martirio y en 2012 el decreto sobre un milagro: la curación, inexplicable desde el punto de vista médico, de sor Francesca Levote, enferma de cáncer. Fijó la fecha de la canonización en el consistorio del 11 de febrero de 2013, el mismo en el que anunció su renuncia. El papa Francisco canonizó a los mártires el 12 de mayo de 2013 en la plaza de San Pedro, en la primera canonización de su pontificado. Pidió a Dios que sostuviera a los cristianos que todavía hoy sufren violencia y les diera la valentía de responder al mal con el bien.