
Santa Virginia Centurione Bracelli
Laico · 1587-1651
Viuda, madre de dos hijas, fundadora de una obra de misericordia en Génova
Santa Virginia Centurione Bracelli fue una noble genovesa, viuda muy joven y madre de dos hijas, que dedicó su vida y sus bienes a los pobres de su ciudad. De su obra nacieron dos congregaciones religiosas, aunque ella misma permaneció laica. El Martirologio Romano la recuerda el 15 de diciembre, día de su muerte.
Nació el 2 de abril de 1587 en Génova. Su padre, Giorgio Centurione, fue más tarde dux de la República. Desde la infancia se sintió atraída por la vida de clausura, pero tuvo que someterse a la voluntad de su padre. En 1602, a los quince años, se casó con Gaspare Grimaldi Bracelli, un rico heredero entregado al juego y a una vida desordenada. Tuvo dos hijas, Lelia e Isabella.
El matrimonio duró poco. Virginia procuró con paciencia apartar a su marido de aquella vida, y cuando él enfermó gravemente lo cuidó. Gaspare murió el 13 de junio de 1607 en Alessandria, reconciliado con Dios. La viuda de veinte años hizo voto de castidad perpetua y rechazó las segundas nupcias a las que su padre la empujaba. Se fue a vivir con su suegra, educó a sus hijas y administró sus bienes.
En 1610 reconoció con más claridad su vocación: servir a Dios en sus pobres. Les repartía la mitad de la renta de su dote y, una vez casadas sus hijas, se entregó por entero a los necesitados. En el invierno de 1624 a 1625, cuando la guerra con el duque de Saboya llevó a Génova el desempleo y el hambre, acogió en su casa a unas quince jóvenes abandonadas y después a un número cada vez mayor de refugiadas. Fundó también la asociación de las Cien Señoras de la Misericordia, que visitaban a los pobres en sus casas.
En 1631, tras años de peste y carestía, Virginia alquiló el convento vacío de Monte Calvario y se trasladó allí con sus acogidas, a las que puso bajo la protección de Nuestra Señora del Refugio. Al cabo de tres años la obra contaba con tres casas y unas trescientas residentes, y en 1635 fue reconocida por el Senado de la República. Compartía con ellas la comida y el vestido y les enseñaba el catecismo y un oficio, para que pudieran ganarse el sustento.
En 1641 el Senado nombró protectores de la obra. Virginia les entregó el gobierno y desde entonces vivió como la última de las «hijas»: servía en la casa, cuidaba a las enfermas y salía a mendigar para el sustento de la comunidad. La Regla les pedía obediencia, pobreza, trabajo y oración, pero sin votos religiosos. Muchas de sus antiguas colaboradoras la abandonaron. En 1647 logró la reconciliación de la curia arzobispal con el gobierno de la República.
Murió en Génova el 15 de diciembre de 1651, a los sesenta y cuatro años. De su obra surgieron con el tiempo las Hermanas de Nuestra Señora del Refugio del Monte Calvario y las Hijas de Nuestra Señora en el Monte Calvario. Juan Pablo II la beatificó el 22 de septiembre de 1985 en Génova y la canonizó el 18 de mayo de 2003 en la plaza de San Pedro. En la homilía la llamó laica y recordó sus palabras: cuando se tiene solo a Dios como fin, «se allanan todos los obstáculos, se superan todas las dificultades».