Santa Nino
Laico
Cautiva cristiana, apóstol e iluminadora de Georgia
Santa Nino, llamada también Nina, fue una cautiva cristiana que en el siglo IV, con la santidad de su vida y con su oración, llevó a la fe al rey, a la reina y al pueblo de Iberia, es decir, de la Georgia oriental. Los georgianos la veneran como su apóstol e iluminadora. La Iglesia la recuerda el 14 de enero.
La noticia más antigua sobre ella la puso por escrito a comienzos del siglo V Rufino de Aquilea en su Historia eclesiástica. La oyó en Jerusalén de Bacurio, príncipe ibero que era comandante en el ejército romano. Rufino no da el nombre de esta mujer ni su origen y la llama simplemente la cautiva. Tampoco se sabe cuándo nació ni cuándo murió.
Según este relato vivía entre los iberos con modestia y en castidad, y pasaba los días y las noches en oración, con lo que despertaba la admiración de los paganos. Cuando le llevaron un niño enfermo, lo acostó en su propio lecho y oró, y el niño sanó. La noticia llegó a la reina, que estaba también gravemente enferma. La cautiva la sanó igualmente con la oración y dijo que no era obra suya, sino de Cristo.
El rey quiso recompensarla, pero ella no aceptó los regalos. Pidió solamente que reconociera al Dios a quien ella adoraba. El soberano tardaba en decidirse. Un día, durante una cacería, lo envolvió una densa oscuridad. Invocó entonces al Dios a quien adoraba la cautiva y, cuando volvió la luz, creyó. Desde entonces él mismo anunció la fe a los hombres, y la reina a las mujeres.
El rey mandó construir una iglesia según sus indicaciones. Una de las columnas no se lograba levantar de ningún modo, hasta que, tras toda una noche de oración de Nino, se colocó por sí sola en su lugar. Juan Pablo II llamó a este pilar una hermosa imagen de la santa misma, verdadero pilar de la fe del pueblo georgiano. Después, también por consejo suyo, el rey envió una embajada al emperador Constantino para pedir un obispo y sacerdotes.
El nombre de Nino y los demás detalles proceden de la tradición georgiana posterior. Según ella, la santa era originaria de Capadocia y llevó a Mtsjeta, entonces capital, una cruz hecha de sarmientos de vid. El rey se llamaba Mirian y la reina Nana. Se dice que Nino anunció el Evangelio también en otras partes del país y que murió en Bodbe, donde su tumba es venerada hasta hoy.
En Oriente Nino es venerada desde la Antigüedad y llamada igual a los apóstoles. Su culto es mucho más antiguo que el proceso de canonización. El anterior Martirologio Romano la recordaba el 15 de diciembre con el nombre de Cristiana, es decir, la cristiana. El actual da su nombre y el día 14 de enero, en que la honra la Iglesia georgiana. En 1999 Juan Pablo II dijo en Tiflis que la Iglesia de Georgia debe a santa Nino la conversión del rey y de la nación. En 2016 el papa Francisco recordó allí que la gloriosa historia del Evangelio en Georgia se debe de manera especial a santa Nino.