Santa María Magdalena Postel

Monja · 1756-1846

Virgen, fundadora de las Hermanas de las Escuelas Cristianas de la Misericordia

Santa María Magdalena Postel, maestra de Normandía, ocultó a sacerdotes perseguidos y custodió en su casa el Santísimo Sacramento durante la Revolución francesa, y, restablecida la paz, fundó una congregación religiosa que enseñaba a las niñas pobres. El Martirologio romano la recuerda como virgen el 16 de julio, día de su muerte.

Nació el 28 de noviembre de 1756 en la localidad costera de Barfleur, hija de Jean Postel y Thérèse Le Vallois. En el bautismo recibió los nombres de Julia Francisca Catalina. Hizo la primera comunión en su noveno año de vida y ya entonces consagró a Dios su castidad con un voto, que renovó con las benedictinas de Valognes, donde se educó. De regreso a casa abrió una escuela para niñas, sobre todo pobres.

Cuando la Revolución comenzó a perseguir a la Iglesia, los sacerdotes que se negaban a prestar el juramento prohibido por el papa eran asesinados o expulsados del país. Julia, arriesgando su vida, los escondía en su casa. Con el consentimiento de su párroco instaló allí una capilla, donde se celebraba la misa en secreto y se reservaba el Santísimo Sacramento, y cuando faltaron los sacerdotes se le permitió llevar la comunión a los enfermos. Según la bula de canonización, ninguno de los sacerdotes que ella escondió cayó en manos de los perseguidores.

En 1805 se trasladó a Cherburgo, donde el sacerdote Louis Cabart alquiló para ella una casa para la escuela. El 8 de septiembre de 1807, a los cincuenta años, emitió con tres compañeras los votos religiosos ante él, como delegado del obispo, y tomó el nombre de María Magdalena. Así nació la congregación de las Hijas de la Misericordia, como la llama el Martirologio. Las hermanas debían enseñar y educar a las niñas pobres como san Juan Bautista de La Salle había enseñado a los niños.

En 1811 la comunidad dejó Cherburgo y durante varios años, en extrema pobreza, fue de un lugar a otro: vivió seis meses en un establo en Octeville-l'Avenel, después en Tamerville y en Valognes. Cuando incluso el padre Cabart aconsejó disolver la comunidad, ella respondió que confiaba en la divina Providencia y que no abandonaría a ninguna de sus hijas. Con más de sesenta años aprobó el examen que la habilitaba para dirigir una escuela. En 1832 adquirió la abadía en ruinas de Saint-Sauveur-le-Vicomte, que se convirtió en la casa madre, y emprendió la reconstrucción de su iglesia.

Con más de ochenta años, por obediencia a la autoridad eclesiástica, adoptó para sus hermanas la regla de san Juan Bautista de La Salle y emitió con ellas nuevos votos. Hoy la congregación lleva el nombre de Hermanas de las Escuelas Cristianas de la Misericordia. Murió en Saint-Sauveur-le-Vicomte el 16 de julio de 1846, en su nonagésimo año de vida, prometiendo a sus hermanas que se acordaría de ellas en el cielo.

León XIII reconoció sus virtudes heroicas en 1903, y Pío X la beatificó el 17 de mayo de 1908 en la basílica vaticana. Pío XI la canonizó el 24 de mayo de 1925, durante el Año Santo, junto con Magdalena Sofía Barat.