Santa María Magdalena

Laico

Discípula del Señor, primera testigo de la resurrección, apóstol de los apóstoles

Santa María Magdalena fue discípula de Jesús. Lo acompañó en Galilea, estuvo al pie de su cruz y en la mañana de Pascua fue la primera en ver al Resucitado y en llevar la noticia a los apóstoles. Por eso se la llama apóstol de los apóstoles. La Iglesia celebra su fiesta el 22 de julio.

Lo que se sabe de ella procede de los Evangelios, que no indican ni su edad ni su familia de origen. Su sobrenombre la vincula con Magdala, una localidad a orillas del lago de Galilea. San Lucas la nombra entre las mujeres que, con los Doce, seguían a Jesús por ciudades y aldeas y los ayudaban con sus bienes, y precisa que de ella habían salido siete demonios. San Marcos añade que fue Jesús quien los expulsó.

Cuando Jesús moría en la cruz, María Magdalena estaba allí con otras mujeres; el Evangelio de Juan la nombra junto a la Madre de Jesús. Vio dónde fue puesto su cuerpo y, pasado el sábado, junto con otras mujeres compró aromas para ungirlo.

Según el Evangelio de Juan, el primer día de la semana fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio que la piedra había sido quitada. Corrió a donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, y más tarde se quedó junto al sepulcro llorando. Entonces vio a Jesús, pero no lo reconoció y lo tomó por el hortelano. Lo reconoció solo cuando él la llamó por su nombre, y le respondió: «Rabbuní», que significa «Maestro». Jesús la envió a sus hermanos, y ella fue a anunciar a los discípulos: «He visto al Señor».

Rabano Mauro y santo Tomás de Aquino la llamaron apóstol de los apóstoles, porque anunció a los apóstoles lo que ellos, a su vez, anunciarían al mundo entero. San Juan Pablo II recordaba que fue la primera testigo ocular de Cristo resucitado y por eso también la primera en dar testimonio de él ante los apóstoles. El papa Francisco la llamó apóstol de la nueva y más grande esperanza.

En Occidente, sobre todo desde el papa san Gregorio Magno, se la identificó con la mujer que derramó perfume sobre Jesús en casa de Simón el fariseo y con María de Betania, hermana de Marta y de Lázaro. Esta interpretación influyó en los autores eclesiásticos, en el arte y en los textos litúrgicos. Los estudios de los bolandistas prepararon, sin embargo, la reforma del calendario: los libros litúrgicos renovados hablan de María de Magdala, y la Iglesia venera a María de Betania el 29 de julio junto con Marta y Lázaro.

Los Evangelios no dicen nada del resto de su vida. Según la tradición oriental se estableció en Éfeso y allí murió, y según una tradición occidental más tardía llegó a Provenza y vivió muchos años en soledad en la gruta de La Sainte-Baume. La Iglesia, en Oriente y en Occidente, la ha honrado siempre como primera testigo de la resurrección. En 2016 el papa Francisco elevó su memoria al rango de fiesta, el mismo de las fiestas de los apóstoles, y se añadió al Misal un prefacio propio sobre la apóstol de los apóstoles.