
Santa María Isabel Hesselblad
Monja · 1870-1957
Virgen, restauradora de la Orden de Santa Brígida, pionera del ecumenismo
Santa María Isabel Hesselblad fue una religiosa sueca que restauró en Roma la Orden de Santa Brígida y dedicó su vida a la causa de la unidad de los cristianos. El Martirologio Romano la recuerda el 24 de abril, día de su muerte; en los calendarios locales su memoria se celebra el 4 de junio, día de su nacimiento.
Nació el 4 de junio de 1870 en la aldea de Fåglavik, en Suecia, la quinta de trece hijos. Un mes después fue bautizada en su parroquia de Hudene, en la Iglesia luterana de Suecia. Ya en la escuela, al ver que sus compañeros pertenecían a Iglesias distintas, Isabel empezó a preguntarse dónde estaba el único redil de Cristo. En 1888, con dieciocho años, emigró a América para ayudar a los suyos.
En Nueva York estudió en la escuela de enfermería del hospital Roosevelt y atendió también a enfermos en sus casas. Su guía fue el jesuita Johann Georg Hagen, que la introdujo en la doctrina de la Iglesia. El 15 de agosto de 1902, solemnidad de la Asunción, en el monasterio de la Visitación de Washington, recibió de él el bautismo bajo condición y se hizo católica.
Poco después llegó a Roma, donde recibió la confirmación y visitó la casa en la que santa Brígida había vivido y muerto. Gravemente enferma, deseaba morir allí. El 25 de marzo de 1904 se estableció en esa casa con las carmelitas que entonces la ocupaban. En 1906, con un permiso especial del papa Pío X, vistió el hábito brigidino y emitió los votos religiosos. El 9 de septiembre de 1911 acogió a tres jóvenes postulantes inglesas y dio inicio a una nueva rama de la Orden del Santísimo Salvador de Santa Brígida.
En 1923 la Madre Isabel llevó de nuevo a las brigidinas a Suecia, a Djursholm, cerca de Estocolmo, y en 1935 también a Vadstena, la ciudad ligada a santa Brígida. En 1931 la Santa Sede le concedió a perpetuidad el uso de la iglesia y la casa de Santa Brígida en Roma, que se convirtieron en el corazón de la Orden. También se fundaron casas en Suiza, Inglaterra y la India. Enseñó a las hermanas que la oración por la unidad de los cristianos era el fin primero de su vocación. Ella misma trabajó con ardor por el acercamiento entre los luteranos y la Iglesia católica.
Durante la Segunda Guerra Mundial su casa de la plaza Farnese se convirtió en un lugar donde las hermanas repartían alimentos y ropa a los necesitados. Desde diciembre de 1943 hasta la liberación de Roma en junio de 1944, la Madre Isabel escondió allí a doce miembros de las familias judías Piperno y Sed. Los supervivientes recordaron que respetó su fe y no intentó convertirlos. En 2004 Yad Vashem la reconoció como Justa entre las Naciones. Murió en la casa de Santa Brígida en Roma el 24 de abril de 1957.
Juan Pablo II la beatificó el 9 de abril de 2000 y la llamó pionera del ecumenismo. El milagro reconocido para su canonización fue la curación de un niño de dos años en Cuba. El papa Francisco la canonizó el 5 de junio de 2016 en la plaza de San Pedro, junto con el sacerdote polaco Estanislao Papczyński.