Santa Margarita Bourgeoys
Monja · 1620-1700
Virgen, maestra en Montreal, fundadora de la Congregación de Nuestra Señora
Santa Margarita Bourgeoys fue una maestra francesa que en el siglo XVII navegó hasta Canadá, abrió la primera escuela de Montreal y fundó la Congregación de Nuestra Señora, comunidad de hermanas que vivían sin clausura. Es la primera santa de la Iglesia en Canadá. La Iglesia la recuerda el 12 de enero.
Nació el 17 de abril de 1620, Viernes Santo, en Troyes, en la Champaña, sexta de los doce hijos de Abraham Bourgeoys y Guillemette Garnier. Tenía diecinueve años cuando murió su madre. El 7 de octubre de 1640, durante una procesión en honor de Nuestra Señora del Rosario, miró una imagen de piedra de María y, según recordaba, se sintió tan cambiada que ya no se reconocía a sí misma. Decidió entregar su vida a Dios.
Ingresó en una asociación de jóvenes que enseñaban a los niños de los barrios pobres de Troyes. La dirigía la hermana Louise de Chomedey, cuyo hermano Paul de Maisonneuve había fundado en Canadá el asentamiento de Ville-Marie, el futuro Montreal. En 1652 él buscaba una maestra para los hijos de los colonos y de los indígenas, y Margarita aceptó ir. Recordaba que María la había fortalecido con estas palabras: «Ve, no te abandonaré». En febrero de 1653 dejó Troyes y el 16 de noviembre llegó a Ville-Marie.
En el asentamiento casi no había niños en edad escolar, por lo que en los primeros años ayudó a los colonos en todo. Hizo construir la capilla de Notre-Dame-de-Bon-Secours. En 1658 abrió una escuela en un establo que le había dado Maisonneuve. Enseñaba gratuitamente, por igual a las hijas de los colonos y a las muchachas indígenas; en cada niño veía, como decía, una gota de la sangre de Cristo. Cuidaba también de las jóvenes enviadas desde Francia para fundar familias en la colonia. La llamaban Madre de la Colonia.
Tres veces volvió a Francia en busca de ayuda y de compañeras. De las maestras que compartían con ella la oración, la pobreza y el trabajo nació una comunidad. Margarita quería que las hermanas, a ejemplo de María que se apresura hacia Isabel, no se encerraran en la clausura, sino que fueran adonde se las necesitara, lo cual era entonces una novedad. Tuvo que defender este proyecto ante obispos que querían unir la comunidad a las ursulinas. En 1671 Luis XIV reconoció la congregación mediante cartas patentes, en 1676 la aprobó el obispo de Quebec y en 1698 las hermanas aceptaron la regla y emitieron los votos.
En 1693 entregó la dirección de la congregación a una hermana más joven. Al final de su vida la ofreció a Dios por la curación de una joven religiosa gravemente enferma. Murió en Montreal el 12 de enero de 1700, con fama de santidad. Dejó cuarenta hermanas, que continuaron su obra.
Pío XII la beatificó el 12 de noviembre de 1950 y Juan Pablo II la canonizó el 31 de octubre de 1982 en la Basílica de San Pedro. Las hermanas de la Congregación de Nuestra Señora enseñan y trabajan en muchos países. Desde 2005 los restos de la santa descansan en la capilla de Notre-Dame-de-Bon-Secours, en Montreal.