Santa Magdalena de Canossa

Monja · 1774-1835

Virgen, marquesa veronesa, fundadora de las canosianas y de los canosianos

Santa Magdalena de Canossa fue una marquesa veronesa que dejó el palacio de su familia para servir a los pobres y fundó dos congregaciones: las Hijas de la Caridad y los Hijos de la Caridad, llamados canosianas y canosianos. El Martirologio Romano la recuerda el 10 de abril, día de su muerte.

Nació en Verona el 1 de marzo de 1774 con el nombre de Maddalena Gabriella, en la antigua y rica familia de los marqueses de Canossa. Tuvo una infancia difícil. A los cinco años perdió a su padre, y dos años después su madre volvió a casarse y dejó a los hijos al cuidado de una institutriz. Magdalena enfermaba a menudo.

A los diecisiete años deseó entregar su vida a Dios y por dos veces probó la vida en el Carmelo, pero comprendió que no era ese su camino. Volvió a casa y asumió la administración del extenso patrimonio familiar. Eran los años en que, tras la Revolución francesa, las guerras recorrían el norte de Italia. En los barrios periféricos de Verona, Magdalena vio a personas a las que les faltaban el pan, la instrucción y la palabra de Dios. Atendía a los enfermos en sus casas y en el hospital, se ocupaba de los niños abandonados y de los jóvenes presos, y ayudaba a las familias necesitadas.

Comprendió que no basta con repartir los bienes si uno no se da a sí mismo. En 1808, pese a la resistencia de su familia, dejó para siempre el palacio Canossa y se instaló con sus primeras compañeras en el barrio más pobre de Verona. El 8 de mayo de 1808 se considera el comienzo de su obra. A quienes se extrañaban les respondía: «¿Acaso por haber nacido marquesa no puedo tener el honor de servir a Jesucristo en sus pobres?».

Las Hijas de la Caridad dirigían escuelas para niñas pobres, enseñaban el catecismo, visitaban a las enfermas en los hospitales, formaban maestras rurales y organizaban ejercicios espirituales. En vida de la fundadora surgieron casas también en Venecia, Milán, Bérgamo y Trento. El papa León XII aprobó la regla del instituto el 23 de diciembre de 1828. El corazón de la espiritualidad canosiana llegó a ser la devoción a Cristo crucificado y a la Virgen de los Dolores, de pie junto a la cruz.

Hacia el final de su vida, tras varios intentos fallidos, logró dar inicio a la rama masculina. El 23 de mayo de 1831 se abrió en Venecia el primer oratorio de los Hijos de la Caridad, destinado a la formación cristiana de los muchachos y de los hombres. Magdalena murió en Verona el 10 de abril de 1835, el viernes anterior al Domingo de Ramos, rodeada de sus hermanas. Tenía 61 años.

El papa Pío XII la beatificó el 7 de diciembre de 1941 y Juan Pablo II la canonizó el 2 de octubre de 1988 en la plaza de San Pedro. En 1860 las canosianas partieron hacia el Extremo Oriente. A su congregación perteneció santa Josefina Bakhita. La familia canosiana celebra la fiesta de su fundadora el 8 de mayo, aniversario del comienzo de la obra.