Santa Kinga

Monja · † 1292

Duquesa de Cracovia, clarisa, fundadora del monasterio de Stary Sącz

Santa Kinga, llamada también Cunegunda, fue una princesa húngara que, como esposa del duque Boleslao el Casto, llevó durante muchos años el título de duquesa de Cracovia y de Sandomierz. Tras la muerte de su marido ingresó en el monasterio de clarisas que ella misma había fundado en Stary Sącz. La Iglesia la recuerda el 24 de julio.

Procedía de la dinastía húngara de los Árpád: su padre era el rey Béla IV, y su madre, María, hija del emperador bizantino Teodoro I Láscaris. Sus hermanas fueron santa Margarita de Hungría y la beata Yolanda, y su tía, santa Isabel de Hungría. El año de su nacimiento no es seguro: en Polonia se suele indicar 1234, y otras fuentes señalan 1224. En 1239 llegó a Polonia como prometida de Boleslao, primero a Wojnicz y luego a Sandomierz. Trabó amistad con la madre de él, Grzymisława, y con su hermana, la beata Salomé, y estas dos piadosas mujeres ejercieron sobre ella una gran influencia.

La boda se celebró probablemente hacia 1247. Kinga deseaba consagrarse a Dios en la virginidad y, como dijo Juan Pablo II en la homilía de su canonización, convenció a su esposo de vivir en castidad. Después de dos años, los esposos hicieron voto de castidad perpetua en manos del obispo de Cracovia Prandota. A ello se vincula el sobrenombre del duque, el Casto. El matrimonio no tuvo hijos.

Como duquesa apoyó a su esposo en el gobierno, en tiempos de luchas por el poder en un país dividido y de devastadoras invasiones tártaras. Para levantar el ducado de la ruina, entregó toda la dote de su padre, y a cambio recibió la tierra de Sącz. Junto con el obispo Prandota trabajó por la canonización del obispo Estanislao de Szczepanów, que tuvo lugar en 1253. Cuidó de los enfermos y de los pobres. Las antiguas biografías cuentan que el pueblo la llamaba consoladora, médica y santa madre.

La tradición vincula su nombre con las minas de sal gema de Bochnia y Wieliczka. Según los relatos, hizo venir de Hungría a mineros expertos. Una leyenda cuenta que arrojó su anillo a un pozo de mina en Hungría y que este apareció en el primer bloque de sal extraído en Polonia. Se trata de una leyenda, no de un relato histórico. Los mineros veneran a Kinga como su patrona.

Boleslao el Casto murió en 1279. Ya viuda, Kinga se retiró del gobierno e ingresó en el monasterio de clarisas que había fundado en Stary Sącz con los bienes de su dote. Allí hizo la profesión según la regla de santa Clara y hasta el final de su vida compartió con las hermanas la oración y la penitencia. Murió en Stary Sącz el 24 de julio de 1292.

El papa Alejandro VIII confirmó su culto en 1690, lo que equivalía a la beatificación. Juan Pablo II la canonizó el 16 de junio de 1999 en Stary Sącz. En la homilía recordó que los fieles habían rezado allí por su canonización ya durante las celebraciones del Milenio del bautismo de Polonia. La llamó señora de esta tierra y dijo que, habiendo renunciado a la maternidad natural, se había convertido en verdadera madre de muchos.