Santa Juana Francisca de Chantal
Monja · 1572-1641
Religiosa, viuda y madre, cofundadora de la Visitación
Santa Juana Francisca de Chantal fue esposa, madre y viuda antes de hacerse religiosa. Junto con san Francisco de Sales fundó la Orden de la Visitación de Santa María, cuyas monjas son llamadas salesas. La Iglesia la recuerda el 12 de agosto.
Nació en 1572 en Dijon, en Borgoña, en una familia noble. Su madre murió cuando Juana tenía dieciocho meses, y su padre, alto magistrado, se encargó de su educación. En 1592 se casó con el barón Cristóbal de Rabutin-Chantal y fue a vivir con él al castillo de Bourbilly. Puso orden en la hacienda descuidada y nunca despidió con las manos vacías a los pobres que llamaban a la puerta. Del matrimonio nacieron seis hijos, de los cuales sobrevivieron cuatro.
En 1601, tras menos de nueve años de matrimonio, su marido murió en una cacería por el disparo accidental de un amigo. Juana sufrió tanto esta pérdida que se temió por su vida. Hizo voto de castidad y rechazó uno tras otro a los pretendientes a su mano. Durante mucho tiempo no logró perdonar al hombre que había hecho el disparo fatal, y el perdón llegó solo con el tiempo. Durante siete años vivió con sus hijos en Monthelon, en casa de su suegro, que amenazaba con desheredar a los nietos en caso contrario, y soportó con paciencia las humillaciones de la criada que dominaba su casa.
En la Cuaresma de 1604 escuchó en Dijon la predicación de san Francisco de Sales, obispo de Ginebra, y se puso bajo su dirección espiritual. Él le mostró un camino de santidad sin exceso de prácticas y penitencias, en el fiel cumplimiento de los deberes cotidianos. En una carta del 14 de octubre de 1604 le escribía que hay que «hacer todo por amor, nada por la fuerza». De su amistad espiritual nació una nueva orden. Después de asegurar el futuro de sus hijos, se trasladó a Annecy, en Saboya, donde el 6 de junio de 1610 nació la primera comunidad de la Visitación. En ella se acogía también a viudas y a mujeres de salud frágil, incapaces de soportar las duras penitencias de las órdenes religiosas de la época.
Con el tiempo la comunidad aceptó la clausura y la Regla de san Agustín. Tras la muerte de Francisco de Sales en 1622, Juana dirigió ella misma la orden, y san Vicente de Paúl se convirtió en su director espiritual. Visitaba los monasterios y escribió miles de cartas; a su muerte la orden contaba con más de ochenta casas. A pesar de su fama de santidad, luchó largo tiempo con dudas y oscuridad espiritual. En 1986, en Annecy, Juan Pablo II recordó que conoció la dificultad del perdón y que su fe pasó muchas veces por duras pruebas. Las salesas llegaron a Polonia en 1654, llamadas a Varsovia por la reina Luisa María Gonzaga.
Murió el 13 de diciembre de 1641 en Moulins, durante un viaje a los monasterios de la orden. Su cuerpo descansa en la basílica de la Visitación de Annecy, junto al de san Francisco de Sales. El papa Benedicto XIV la beatificó en 1751, y Clemente XIII la canonizó el 16 de julio de 1767 en la basílica de San Pedro.