
Santa Inés de Bohemia
Monja · 1211-1282
Abadesa, princesa de Bohemia, clarisa, fundadora de un hospital en Praga
Santa Inés de Bohemia, llamada también Inés de Praga, fue una princesa de la dinastía de los Premislidas. Rechazó matrimonios reales, fundó en Praga un hospital y un monasterio de clarisas y ella misma fue a vivir a ese monasterio. La unía una amistad con santa Clara de Asís. La Iglesia la recuerda el 2 de marzo.
Nació en Praga en 1211, hija de Otakar I, rey de Bohemia, y de Constanza, hermana de Andrés II, rey de Hungría. Desde la infancia se concertaron para ella matrimonios por razones políticas. A los tres años fue enviada al monasterio de monjas cistercienses de Trzebnica, en Silesia, donde su pariente, santa Eduviges de Silesia, le enseñó las primeras oraciones y las verdades de la fe. Tres años después regresó a Bohemia y fue educada por las monjas premonstratenses de Doksany.
Prometida a Enrique, hijo del emperador Federico II, fue enviada en 1220 a la corte de Viena, donde permaneció hasta 1225. Cuando se rompió el compromiso, regresó a Praga y decidió vivir en virginidad para Dios. Todavía pidieron su mano el rey Enrique III de Inglaterra y el propio emperador Federico II. Inés pidió protección al papa Gregorio IX, y él salió en su defensa.
Por los Frailes Menores que habían llegado a Praga conoció la vida que Clara llevaba en Asís. Vendió sus joyas y sus vestidos preciosos y repartió el dinero entre los pobres. En 1232 y 1233 fundó con sus propios bienes el hospital de San Francisco y una cofradía de la que nació la Orden de los Crucíferos de la Estrella Roja, que existe todavía hoy. Al mismo tiempo construyó a orillas del Moldava el primer monasterio de clarisas de Bohemia. Entró en él en la solemnidad de Pentecostés, el 11 de junio de 1234, y santa Clara envió allí a cinco hermanas.
Inés pronto fue abadesa, aunque ella se consideraba más bien una hermana mayor. Renunció a sus derechos sobre el hospital, que debía sostener al monasterio, porque no quería apartarse de la pobreza de Cristo. Cuidaba a las hermanas enfermas y a los leprosos, lavaba y remendaba su ropa. Nunca se encontró con Clara, pero su amistad duró unos veinte años. Se conservan cuatro cartas de Clara a Inés, y en la última Clara la llama la mitad de su alma.
Inés trabajó también por la concordia en la familia real. En su monasterio se reconciliaron su hermano, el rey Wenceslao I, y el hijo rebelde de este, Otakar. En 1278 su sobrino, el rey Otakar II, cayó en batalla, ejércitos extranjeros ocuparon el país y la población padeció hambre y peste. Inés murió en su monasterio el 2 de marzo de 1282.
Los checos la veneraron desde el momento de su muerte. El papa Pío IX confirmó su culto en 1874. Juan Pablo II la canonizó en Roma el 12 de noviembre de 1989, junto con el hermano Alberto Chmielowski. Pocos días después comenzaron en Checoslovaquia los cambios que devolvieron al país la libertad. En abril de 1990 el papa dijo en Praga que aquella canonización había brillado como la aurora de la liberación.