Santa Godeleva de Gistel

Laico · † 1070

Mártir, esposa del señor de Gistel, invocada en las dificultades matrimoniales

Santa Godeleva de Gistel fue una joven noble que, tras su matrimonio con el señor de Gistel, en Flandes, sufrió muchos agravios de su marido y de la madre de este, y finalmente, por orden de su marido, fue estrangulada por dos de sus criados. El Martirologio Romano la recuerda como mártir el 30 de julio. Ese día de 1084 sus restos fueron elevados solemnemente.

Procedía de una familia noble de los alrededores de Boulogne-sur-Mer. El año de su nacimiento no es seguro: las fuentes indican fechas que van de hacia 1045 a 1052. El testimonio más antiguo sobre ella es la Vida escrita hacia 1084 por Drogón, monje de la abadía de San Winoco de Bergues, contemporáneo suyo, que todavía pudo escuchar a testigos. El texto se considera sobrio y mesurado. Una leyenda posterior le añadió muchos relatos de milagros. Según la tradición, ya de muchacha se ocupaba de los pobres.

Sus padres la dieron en matrimonio a Bertolfo, un noble de Gistel. La madre de Bertolfo le fue hostil desde el principio y puso a su hijo en su contra, y él se apartó de su esposa nada más celebrarse la boda. Godeleva fue mantenida aislada y recibía muy poca comida, sobre todo pan y agua. Cuando las vejaciones y las calumnias fueron en aumento, huyó a la casa de su padre. Su padre pidió ayuda al conde de Flandes y al obispo de Noyon y Tournai. Bertolfo tuvo que recibir de nuevo a su esposa y prometer que la trataría como era debido, y así Godeleva volvió a Gistel.

La enmienda resultó solo aparente. En julio de 1070, en ausencia de Bertolfo, dos de sus criados, Lambert y Hacca, la sacaron de casa con engaño durante la noche y la estrangularon. Después sumergieron su cuerpo en el agua y lo volvieron a acostar en la cama, para que la muerte pareciera natural. Sin embargo, no lograron mantener las apariencias, y pronto se comenzó a venerar a Godeleva como mártir. Su Vida muestra a una joven mujer que, a pesar de los agravios sufridos, perseveró en la oración y en el amor a los pobres.

Drogón describe milagros atribuidos a su intercesión, entre ellos curaciones por medio del agua en la que había sido sumergido su cuerpo. El obispo de Noyon y Tournai Radbodo II mandó examinar su vida y el 30 de julio de 1084, en la iglesia de Gistel, elevó solemnemente sus restos al honor de los altares. En aquella época, un acto así de un obispo equivalía a una canonización.

Una tradición posterior cuenta que la hija ciega del segundo matrimonio de Bertolfo, Edith, recobró la vista por intercesión de Godeleva, y que el propio Bertolfo se convirtió, peregrinó y terminó su vida como monje en Bergues. En el siglo XII se fundó en el lugar del crimen una abadía de monjas benedictinas, Ten Putte, es decir, «Junto al pozo». Las reliquias de la santa descansan en la iglesia parroquial de Gistel. En Flandes su fiesta se celebra el 6 de julio, y en Gistel, el primer domingo después del 5 de julio, tiene lugar una procesión en su honor. Se invoca su intercesión en las enfermedades de la garganta y de los ojos y en las dificultades matrimoniales y familiares.