Santa Emma de Gurk

Matrona

Condesa en Carintia, viuda, fundadora del monasterio de Gurk

Santa Emma de Gurk fue condesa en Carintia, en la actual Austria, esposa y madre. Tras perder a sus seres más cercanos, entregó su gran fortuna a los pobres y a la Iglesia y fundó un monasterio en Gurk. Es venerada como fundadora y patrona de la Iglesia de aquel lugar. La Iglesia la recuerda el 29 de junio.

Se sabe poco de su vida. Procedía de la poderosa familia de los condes de Friesach y Zeltschach, en Carintia, y nació en la segunda mitad del siglo X; no se conoce el año exacto de su nacimiento. Estaba emparentada con el emperador Enrique II. Se casó con el conde Guillermo de Sanngau, territorio junto al río Savinja, en la actual Eslovenia.

Según un decreto de la Santa Sede de 1938, enviudó antes de 1016, y veinte años después su hijo, llamado también Guillermo, murió en la guerra. El Martirologio Romano refiere que vivió cuarenta años como viuda. Sin embargo, las circunstancias de la muerte de sus seres queridos no son seguras, y una leyenda posterior habla de hijos asesinados por mineros sublevados. Juan Pablo II dijo en Gurk que la muerte violenta de sus allegados más cercanos fue para ella una dura prueba, pero de su dolor no nacieron ni la duda ni el odio: la fe transformó su sufrimiento en compasión y ayuda a los pobres.

Tras la muerte de su hijo heredó todo el vasto dominio y una enorme fortuna, que dedicó generosamente al bien del pueblo y de la Iglesia. Con la aprobación del arzobispo de Salzburgo construyó y dotó nueve iglesias parroquiales, y levantó también casas para los necesitados. En Gurk fundó un monasterio de monjas benedictinas, cuya primera iglesia fue consagrada a la Madre de Dios en 1042 o 1043. Procuró además que el arzobispo erigiera un monasterio para monjes en el valle de Admont. La abadía benedictina de Admont, dotada con sus bienes, surgió en 1074, después de su muerte.

Según la tradición murió el 29 de junio de 1045, aunque esta fecha no es segura. Fue sepultada en la iglesia que ella misma había fundado en Gurk. Con sus bienes el arzobispo de Salzburgo dotó en 1072 la nueva diócesis de Gurk, y en 1174 el cuerpo de Emma fue trasladado a la cripta de la nueva catedral, donde reposa hasta hoy.

Desde el siglo XIII acudían peregrinos a su sepulcro, y en el siglo siguiente se compuso en su honor un oficio litúrgico. En 1466 el emperador Federico III y los nobles de Carintia pidieron al papa Pablo II un proceso de canonización; se llevó a cabo, pero los disturbios políticos impidieron concluirlo. Solo el 5 de enero de 1938 Pío XI confirmó el culto que se le tributaba desde tiempo inmemorial. El decreto la llama beata Emma, llamada santa, y el Martirologio Romano la cuenta entre los santos. El 25 de junio de 1988 Juan Pablo II llegó a Gurk como peregrino y celebró la misa en su honor.