Santa Dulce Lopes Pontes

Monja · 1914-1992

Virgen, religiosa, fundadora de obras de caridad en Bahía

Santa Dulce Lopes Pontes, a quien en Brasil llaman Irmã Dulce, es decir, hermana Dulce, fue una religiosa de Salvador, en el estado de Bahía, que dedicó toda su vida a los pobres y a los enfermos. Su memoria se celebra el 13 de agosto, aniversario del día en que, en 1933, recibió el hábito religioso.

Nació el 26 de mayo de 1914 en Salvador y en el bautismo recibió el nombre de Maria Rita. Era la segunda de los cinco hijos de Augusto y Dulce Maria de Souza Brito Lopes Pontes. Perdió a su madre siendo muy pequeña. Hacia los dieciséis años empezó a acoger en el sótano de la casa familiar a niños, adultos y ancianos pobres, y conseguía para ellos de parientes y vecinos comida, ropa, medicinas y algo de dinero. Mientras estudiaba en la escuela normal, ingresó en la Tercera Orden de San Francisco.

Nada más obtener el diploma, el 8 de febrero de 1933, ingresó en la Congregación de las Hermanas Misioneras de la Inmaculada Concepción de la Madre de Dios, que forma parte de la familia franciscana. El 15 de agosto de 1934 emitió los votos religiosos y, en memoria de su madre, tomó el nombre de Dulce. Completó un curso de farmacia y trabajó como voluntaria en el Sanatorio Español de Salvador. A mediados de los años treinta fundó la Unión Obrera San Francisco, el primer movimiento obrero cristiano de la ciudad, en 1937 el Círculo Obrero de Bahía y en 1939 una escuela para obreros y sus hijos.

Ya en 1939 empezó a alojar a enfermos recogidos en la calle en casas abandonadas, de las que eran desalojados. En 1949 la superiora le permitió acoger a setenta enfermos en un gallinero acondicionado junto al convento. Desde aquel lugar se desarrolló toda la obra: en 1959 nació la asociación Obras Sociais Irmã Dulce, en 1960 se inauguró un albergue y el 8 de febrero de 1983 el hospital San Antonio, al que los habitantes de Bahía llamaron el milagro de la hermana Dulce. En 1988 el presidente de Brasil propuso su candidatura al Premio Nobel de la Paz.

Decía de su servicio que la obra de dar lleva a olvidarnos de nosotros mismos y a vivir la vida de nuestros hermanos. En los pobres veía el rostro sufriente de Cristo. En 1979 se encontró en Salvador con la Madre Teresa de Calcuta y un año después con el papa Juan Pablo II. Los últimos años de su vida estuvieron marcados por una grave enfermedad. En octubre de 1991 Juan Pablo II, de visita en Salvador, fue a verla; según el cardenal Lucas Moreira Neves, repitió varias veces que aquel era el sufrimiento del inocente, igual al de Jesús. Murió en Salvador el 13 de marzo de 1992. La gente la llamaba madre de los pobres y ángel bueno de Bahía.

Benedicto XVI la declaró beata, y la ceremonia de beatificación se celebró en Salvador el 22 de mayo de 2011. El papa Francisco la canonizó el 13 de octubre de 2019 en la plaza de San Pedro, junto con John Henry Newman y otros tres beatos. En Brasil se la venera como Santa Dulce dos Pobres, santa Dulce de los pobres.