Santa Cunegunda de Luxemburgo

Matrona

Emperatriz, esposa de san Enrique II, bienhechora de la Iglesia, monja en Kaufungen

Santa Cunegunda de Luxemburgo fue emperatriz, esposa de san Enrique II. Junto con su marido favoreció generosamente a la Iglesia y contribuyó al nacimiento de la diócesis de Bamberg, y tras la muerte de él se hizo monja en el monasterio de Kaufungen, que ella misma había fundado. La Iglesia la recuerda el 3 de marzo. No debe confundirse con santa Kinga, llamada también Cunegunda, que vivió en Polonia en el siglo XIII.

Nació hacia el año 978, hija de Sigfrido, conde de Luxemburgo, y de su esposa Eduviges; la fecha exacta no se conoce. A finales del siglo X se casó con Enrique, duque de Baviera. Cuando en 1002 Enrique llegó a ser rey de Alemania, Cunegunda fue coronada reina en Paderborn por el arzobispo de Maguncia, san Willigis. En 1014, en Roma, el papa Benedicto VIII coronó a Enrique emperador y a Cunegunda emperatriz.

Cunegunda tomó parte en el gobierno. Su nombre aparece en muchos diplomas de su marido, sobre todo cuando se trataba de apoyar a iglesias y monasterios, y en ausencia de Enrique llegó a sustituirlo. En 1007 el rey logró la creación de la diócesis de Bamberg. Cunegunda renunció en su favor a Bamberg, que había recibido de su marido como regalo de bodas. La bula de canonización dice que los esposos fundaron y dotaron la iglesia de Bamberg con sus propios bienes y ayudaron a muchas otras iglesias, «haciendo de Cristo su heredero».

El matrimonio no tuvo hijos. La Vida de Cunegunda, escrita más de cien años después de su muerte, y tras ella la bula de canonización cuentan que los esposos vivieron en matrimonio virginal y que la emperatriz, injustamente sospechosa de infidelidad, caminó descalza sobre rejas de arado al rojo vivo sin sufrir daño alguno. Los historiadores consideran ambos relatos una leyenda posterior, que las fuentes de la época de la pareja imperial no confirman.

Tras curarse de una grave enfermedad, Cunegunda fundó en Kaufungen, cerca de Kassel, un monasterio de benedictinas. Enrique murió el 13 de julio de 1024. La emperatriz viuda, junto con sus hermanos, veló por la paz del reino hasta la elección del nuevo rey. En el primer aniversario de la muerte de su marido, durante la dedicación de la iglesia de Kaufungen, donó al monasterio una reliquia de la Santa Cruz, se despojó de las vestiduras imperiales y recibió el hábito monástico.

Desde entonces vivió como una simple monja: rezaba, leía la Sagrada Escritura, hacía los trabajos más humildes y visitaba a las hermanas enfermas. Murió en Kaufungen el 3 de marzo, muy probablemente en 1033; algunos estudios dan el año 1039. Fue sepultada en la catedral de Bamberg junto a su marido. Hoy ambos reposan allí en un sepulcro común, obra de Tilman Riemenschneider.

Enrique II fue canonizado en 1146. El obispo y el cabildo de Bamberg trabajaron para que Cunegunda fuera elevada a los altares. El papa Celestino III mandó examinar su vida y sus milagros, e Inocencio III la inscribió en el catálogo de los santos en 1200. Es venerada como patrona de la archidiócesis de Bamberg y de Luxemburgo.