Santa Coleta de Corbie

Monja · 1381-1447

Virgen, reclusa de Corbie, reformadora de las clarisas

Santa Coleta de Corbie, a quien el Martirologio Romano llama Coleta Boylet, fue una clarisa francesa que en el siglo XV devolvió a muchos monasterios de la Orden de santa Clara la pobreza de los orígenes y el espíritu de penitencia. Antes había vivido varios años como reclusa en una celda junto a una iglesia. El Martirologio la recuerda el 6 de marzo.

Nació el 13 de enero de 1381 en Corbie, en Picardía, hija de Robert, carpintero de la abadía benedictina del lugar. Según se ha transmitido, su madre tenía ya unos sesenta años, y el nacimiento de la niña se atribuyó a la intercesión de san Nicolás. De ahí el nombre de Nicolette, del que procede el diminutivo Colette, en español Coleta.

A los dieciocho años perdió a sus padres y quedó bajo la tutela del abad de Corbie. Los bienes heredados, como recordó Pío XII, los vendió y repartió el dinero entre los pobres. Probó la vida entre las beguinas, con las benedictinas y con las clarisas, pero en ninguna parte encontró lo que buscaba. Por consejo de un franciscano, el padre Pinet, ingresó en la Tercera Orden de san Francisco.

En 1402 se hizo emparedar en una celda junto a la iglesia de Corbie. Oraba, hacía penitencia y cosía ornamentos litúrgicos y ropa para los pobres. El Martirologio habla de tres años de esta vida muy austera. En ese tiempo maduró en ella la convicción de que Dios la llamaba a renovar la Orden de santa Clara. En 1406 dejó la celda.

Duraba entonces el gran cisma de Occidente, y la Iglesia en Occidente estaba dividida entre papas rivales. Coleta se dirigió a Niza, a Benedicto XIII (Pedro de Luna), papa de la obediencia de Aviñón, a quien en Francia se tenía entonces por legítimo y a quien la Iglesia cuenta entre los antipapas. Fue él quien en 1406 recibió sus votos según la regla de santa Clara y la autorizó a fundar nuevos monasterios y a reformar los existentes.

La apoyaba su confesor, el franciscano Enrique de Baume. En 1410 se hizo cargo en Besanzón de un monasterio de clarisas casi abandonado, primera casa de su reforma. Después vinieron otros: en Francia, Borgoña, Saboya y Flandes, y también en Heidelberg. Las fuentes hablan de diecisiete monasterios fundados durante su vida; a otros los devolvió a la austeridad de los orígenes. También aceptó la reforma una docena de conventos de frailes menores. Sus constituciones fueron aprobadas en 1434 por el ministro general de los franciscanos, Guillermo de Casale, y en 1458 por el papa Pío II.

Murió el 6 de marzo de 1447 en el monasterio de Gante, en Flandes. A finales del siglo XVIII, cuando el emperador José II suprimía monasterios, las clarisas trasladaron su cuerpo a Poligny, en el este de Francia. En 1740, durante el pontificado de Clemente XII, fue beatificada, y el 24 de mayo de 1807 Pío VII la canonizó en la Basílica Vaticana. En el quinto centenario de su muerte, Pío XII escribió que Coleta enseña la vida interior, sin la cual la actividad exterior queda estéril. Las clarisas de su reforma, llamadas coletinas, tienen hoy unos 140 monasterios en el mundo.