Santa Clara de Asís

Monja · † 1253

Virgen, fundadora de las clarisas, discípula de san Francisco

Santa Clara de Asís fue discípula de san Francisco y fundadora de la Orden de las Damas Pobres, hoy llamadas clarisas. Vivió más de cuarenta años en pobreza y oración en el pequeño monasterio de San Damián, cerca de Asís. Fue la primera mujer en la historia de la Iglesia que escribió una regla religiosa y la sometió a la aprobación del papa. La Iglesia la recuerda el 11 de agosto.

Nació en Asís en 1193 o 1194, en una familia noble y rica. Recibió la fe sobre todo de su madre, Ortolana. Sus parientes querían concertarle un matrimonio ventajoso, pero Clara se sintió atraída por la vida según el Evangelio que Francisco y sus compañeros llevaban en pobreza.

En la noche del Domingo de Ramos al Lunes Santo de 1211 o 1212, a los dieciocho años aproximadamente, salió a escondidas de su casa y se dirigió a la pequeña iglesia de la Porciúncula. Allí, ante el altar de la Madre de Dios, en presencia de Francisco y de los frailes que sostenían antorchas encendidas, renunció a todo: Francisco le cortó el cabello y ella vistió un pobre hábito de penitencia. Durante algunos meses permaneció en otras comunidades religiosas, resistiendo las presiones de sus parientes, que querían llevarla de vuelta a casa. Después se estableció junto a la iglesia de San Damián. Pronto se le unió su hermana menor Inés y, con el tiempo, también su madre, otra hermana y muchas otras mujeres.

En San Damián Clara dirigió la comunidad como superiora hasta su muerte. Ella misma servía a las hermanas enfermas y no rehuía los trabajos más humildes. Custodió sobre todo la pobreza. Obtuvo del papa el llamado privilegio de la pobreza, gracias al cual las hermanas de San Damián no poseían ninguna propiedad, ni siquiera en común, algo excepcional en el derecho eclesiástico de entonces. La regla que ella había escrito, y que incluía este privilegio, fue aprobada por el papa Inocencio IV con la bula Solet annuere el 9 de agosto de 1253, dos días antes de su muerte.

Clara tenía una fe viva en la presencia de Cristo en la Eucaristía. Según los relatos de sus contemporáneos, cuando unos mercenarios sarracenos estaban a punto de asaltar San Damián y devastar Asís, los rechazó mostrando el Santísimo Sacramento. Durante muchos años estuvo gravemente enferma. A santa Inés de Praga, hija del rey de Bohemia, que siguió sus pasos, le envió cuatro cartas llenas de amor a Cristo. Se contaba también que una noche de Navidad, postrada en cama por la enfermedad en el monasterio, oyó los cantos y vio el pesebre en la iglesia de los frailes como si estuviera allí presente. Por eso, en 1958, Pío XII la proclamó patrona de la televisión.

Murió en San Damián el 11 de agosto de 1253. Según el testimonio transmitido, sus últimas palabras fueron una acción de gracias: «Bendito seas tú, Señor, que me creaste». A su funeral acudieron multitudes inmensas. Ya en 1255, dos años después de su muerte, el papa Alejandro IV la inscribió en el catálogo de los santos. Su cuerpo descansa en la cripta de la basílica de Santa Clara de Asís.