Santa Cecilia Yu So-sa

Laico · 1761-1839

Mártir, viuda, madre de dos santos mártires coreanos

Santa Cecilia Yu So-sa fue una viuda y madre coreana que murió en la cárcel de Seúl durante la persecución contra los cristianos de 1839. Pertenece al grupo de los 103 santos mártires coreanos. El Martirologio Romano la recuerda el 23 de noviembre, día de su muerte, y junto con los demás mártires de Corea la Iglesia la venera el 20 de septiembre.

Nació en 1761; las fuentes guardan silencio sobre su infancia y su juventud. Su marido fue Agustín Chong Yak-jong, un letrado de familia conocida, que había enviudado y la tomó como segunda esposa. Era uno de los guías de la joven Iglesia en Corea y escribió el primer catecismo en lengua coreana. Fue él quien introdujo a Cecilia en la fe. En aquel país la Iglesia había sido fundada por los propios laicos y durante las primeras décadas los fieles casi no tuvieron sacerdotes.

En 1801, durante una gran persecución, Agustín fue decapitado en Seúl, y poco más de un mes después mataron a su hijo del primer matrimonio, Carlos. Ambos fueron beatificados por el papa Francisco en 2014. Cecilia fue encarcelada junto con sus tres hijos y, cuando quedó en libertad, los bienes de la familia ya habían sido confiscados. Se fue a vivir con su cuñado a Majae, donde vivió en extrema pobreza y sufrió la hostilidad de sus parientes. Poco después murió su hija mayor; le quedaron su hijo Pablo y su hija Isabel.

Pablo Chong Ha-sang se dedicó desde joven a reconstruir una Iglesia que se había quedado sin sacerdotes. Viajó muchas veces a Pekín para pedir misioneros, y cada separación era para su madre una dura prueba. Cuando los misioneros franceses llegaron a Corea y Pablo se convirtió en su ayudante, Cecilia se fue a vivir con él a Seúl. Ya era demasiado anciana para trabajar, y la oración llenaba sus días.

Cuando en 1839 estalló una nueva persecución, uno de sus parientes le ofreció refugio en el campo. Ella se negó: según se ha transmitido, quería compartir el martirio con su hijo. En julio fue arrestada junto con Pablo e Isabel. A pesar de su avanzada edad, la trataron como a una criminal de Estado. El Martirologio Romano refiere que fue interrogada doce veces y, según los relatos recogidos por los misioneros, recibió en total 230 golpes de bastón. Hasta el final respondió abiertamente a los jueces y no renegó de la fe.

La ley coreana no permitía decapitar a personas de edad tan avanzada, por lo que la dejaron en la cárcel. Su hijo Pablo fue decapitado el 22 de septiembre de 1839. Cecilia, consumida por las torturas, murió el 23 de noviembre invocando, según quedó escrito, los nombres de Jesús y de María. Tenía casi ochenta años. Su hija Isabel fue decapitada el 29 de diciembre del mismo año.

El papa Pío XI beatificó a Cecilia Yu So-sa el 5 de julio de 1925 en un grupo de 79 mártires coreanos. Juan Pablo II la canonizó el 6 de mayo de 1984 en Seúl junto con otros 102 mártires, entre ellos su hijo y su hija. La carta decretal de canonización la menciona brevemente: Cecilia Yu So-sa, madre de Pablo.