Santa Cecilia

Laico

Virgen y mártir, romana, patrona de la música sacra

Santa Cecilia fue una virgen y mártir romana de los primeros siglos del cristianismo. Se cuenta entre los santos más venerados de la antigua Roma, su nombre se menciona en el Canon Romano y los músicos la honran como su patrona. La Iglesia la recuerda el 22 de noviembre.

De su vida se sabe poco con certeza. No conocemos el año de su nacimiento ni el de su muerte. La tradición sitúa su martirio hacia el año 230, bajo el emperador Alejandro Severo y el papa Urbano I, pero no hay certeza. El Martirologio Romano se expresa con cautela: refiere que, virgen y mártir, habría alcanzado la doble palma por amor a Cristo en el cementerio de Calixto, en la vía Apia, y recuerda que una iglesia titular del Trastévere lleva su nombre desde la antigüedad.

Su historia nos ha llegado a través de la Pasión de santa Cecilia, un texto del siglo V más literario que histórico. Según este relato, Cecilia, joven de una ilustre familia romana, fue dada en matrimonio a Valeriano. El día de la boda le confió que era cristiana y que había consagrado a Dios su virginidad. Valeriano se dejó convencer y recibió el bautismo de manos del papa Urbano, y poco después también creyó su hermano Tiburcio. Los dos hermanos fueron decapitados junto con Máximo, un oficial del prefecto que también se había convertido. El Martirologio recuerda a estos tres mártires el 14 de abril.

En cuanto a Cecilia, prosigue el relato, el prefecto mandó encerrarla en el baño sobrecalentado de su propia casa para que muriera asfixiada. Cuando, al cabo de un día y una noche, la hallaron viva, la condenó a ser decapitada. El verdugo golpeó tres veces, pero no logró cortarle la cabeza. Cecilia vivió aún tres días: repartió sus bienes entre los pobres y destinó su casa a ser iglesia. Su tumba fue venerada en las catacumbas de San Calixto, en una cripta contigua a la cripta de los papas del siglo III.

La iglesia que lleva su nombre en el Trastévere existe desde la antigüedad y, según la tradición, se alza en el lugar de su casa. En el año 545 fue allí, durante la celebración del 22 de noviembre, donde apresaron al papa Vigilio, de modo que ya entonces se celebraba ese día su fiesta. En 821 el papa Pascual I renovó la basílica y trasladó a ella desde las catacumbas el cuerpo de la mártir. En 1599, durante una nueva restauración de la iglesia, se abrió su tumba, y el escultor Stefano Maderno la representó en mármol tal como, según se transmite, fue hallada. La estatua se encuentra hasta hoy bajo el altar mayor.

Una sola frase del antiguo relato la unió a la música: mientras en su boda sonaban los instrumentos, Cecilia cantaba en su corazón solo al Señor. Desde la Baja Edad Media se la representa con un órgano y se la invoca como patrona de los músicos y de los cantores. En el día de su memoria, en 1903, san Pío X promulgó el motu proprio Tra le sollecitudini sobre la música en las iglesias. Juan Pablo II, en el centenario de ese documento, la llamó patrona de la música sacra.

Cecilia es venerada como santa desde la antigüedad, sin canonización formal. Juan Pablo II, al celebrar la santa Misa en su basílica en 1984, la llamó una santa enteramente romana y al mismo tiempo universal.