Santa Catalina Drexel

Monja · 1858-1955

Virgen, fundadora de una congregación, misionera entre indígenas y afroamericanos

Santa Catalina Drexel fue una religiosa estadounidense, hija de un banquero de Filadelfia, que entregó la fortuna heredada y toda su vida a la evangelización y la educación de los indígenas norteamericanos y de los afroamericanos. Fundó la Congregación de las Hermanas del Santísimo Sacramento. La Iglesia la recuerda el 3 de marzo.

Nació en Filadelfia el 26 de noviembre de 1858, segunda hija del banquero Francis Drexel y de Hannah Langstroth. Su madre murió pocas semanas después del parto. Catalina y sus dos hermanas fueron criadas por la segunda esposa de su padre, Emma Bouvier. Emma llevaba consigo a las niñas a casa de los pobres, a quienes visitaba y socorría. A las hijas se les enseñaba que la riqueza solo había sido confiada a la familia y que había que compartirla.

Durante un viaje familiar al oeste del país, Catalina vio la miseria de los indígenas. Cuando, tras la muerte de su padre en 1885, heredó junto con sus hermanas una gran fortuna, comenzó a financiar misiones y escuelas; en 1887 nació gracias a ella la escuela de Santa Catalina en Santa Fe. También la conmovía la suerte de los afroamericanos, a quienes se negaban la instrucción y los derechos. Ese mismo año, en Roma, pidió al papa León XIII misioneros para los indígenas. El papa le propuso que ella misma se hiciera misionera.

Su director espiritual, el obispo James O'Connor de Omaha, le aconsejó durante mucho tiempo permanecer en el mundo, hasta que reconoció su vocación, con la condición de que se dedicara a las misiones entre los indígenas y los afroamericanos. Hizo el noviciado con las Hermanas de la Misericordia en Pittsburgh. El 12 de febrero de 1891 emitió sus primeros votos y dio comienzo a la nueva congregación. A los tres votos religiosos añadió un cuarto: ser madre y sierva de estos dos pueblos.

En 1892 las hermanas se instalaron en la casa madre de Cornwells Heights, cerca de Filadelfia. La madre Catalina abrió y sostuvo unas 60 escuelas y misiones y, como superiora general, visitaba cada año todas las casas de la congregación. La mayor de sus obras educativas fue la Universidad Xavier de Nueva Orleans, creada en 1925, la única institución católica de enseñanza superior de los Estados Unidos destinada principalmente a los afroamericanos. Sacaba la fuerza para su trabajo de la oración ante el Santísimo Sacramento. Se opuso abiertamente a la discriminación racial.

En 1937 una grave enfermedad la dejó casi totalmente inmóvil y puso fin a su servicio como superiora general. Pasó los últimos dieciocho años de su vida en adoración y contemplación. Murió el 3 de marzo de 1955 en Cornwells Heights, a los 96 años. Su tumba se encuentra en la catedral basílica de San Pedro y San Pablo de Filadelfia.

El papa Juan Pablo II la beatificó el 20 de noviembre de 1988 y la canonizó el 1 de octubre de 2000 en la plaza de San Pedro, el mismo día que a santa Josefina Bakhita y a los mártires de China. Los dos milagros reconocidos en su causa se referían a niños de Filadelfia, un muchacho y una niña, que recuperaron el oído. El papa dijo en la homilía que la madre Catalina entregó a Dios no solo su fortuna, sino toda su vida.