Santa Bernardita Soubirous
Monja · 1844-1879
Virgen, vidente de Lourdes, religiosa en Nevers
Santa Bernardita Soubirous fue una muchacha pobre de Lourdes a quien la Virgen María Inmaculada se apareció dieciocho veces en 1858. Más tarde fue religiosa en Nevers y allí, como sor María Bernarda, vivió el resto de su vida en el ocultamiento y la enfermedad. La Iglesia la recuerda el 16 de abril, día de su muerte.
Nació el 7 de enero de 1844 en Lourdes, al pie de los Pirineos, primogénita del molinero François Soubirous y de Louise Castérot. La familia perdió el molino y cayó en la miseria, hasta vivir en una sola habitación oscura de la antigua cárcel, llamada cachot. Bernardita fue desde niña de salud frágil y padecía asma. En lugar de ir a la escuela ayudaba en casa, y durante un tiempo cuidó ovejas en la cercana Bartrès. A los catorce años no sabía leer ni escribir y todavía no había hecho la Primera Comunión.
El 11 de febrero de 1858 fue con su hermana y una amiga a recoger leña junto al río Gave, cerca de la gruta de Massabielle. Oyó un ruido como de viento y vio en la gruta a una Señora vestida de blanco, con un rosario en la mano. Se santiguó y rezó con ella el rosario. Las apariciones duraron hasta el 16 de julio. La Señora le pidió que acudiera durante quince días, llamó a la penitencia y a la oración por los pecadores, le dijo que bebiera de una fuente que entonces brotó en la gruta y que dijera a los sacerdotes que se construyera allí una capilla y se acudiera en procesión.
En la solemnidad de la Anunciación, el 25 de marzo, la Señora reveló su nombre: «Yo soy la Inmaculada Concepción». Bernardita no entendía estas palabras y se las repitió al párroco. El papa Pío IX había proclamado el dogma de la Inmaculada Concepción cuatro años antes. La muchacha fue interrogada muchas veces por las autoridades civiles y eclesiásticas, y cada vez contó lo mismo. Recibió la Primera Comunión el 3 de junio de 1858. En 1862 el obispo de Tarbes, tras examinar los hechos, reconoció las apariciones como auténticas.
El párroco, queriendo protegerla de la curiosidad de las multitudes, la confió al hospicio que las Hermanas de la Caridad de Nevers dirigían en Lourdes. Allí aprendió a leer y a escribir y ayudaba en el cuidado de los enfermos. En julio de 1866 partió hacia la casa madre de la congregación en Nevers. Al día siguiente contó a las hermanas las apariciones, y después solo habló de ellas cuando se lo mandaban. Hizo la profesión religiosa el 30 de octubre de 1867 y los votos perpetuos el 22 de septiembre de 1878.
En el convento trabajó en la enfermería y en la sacristía, aunque cada vez con más frecuencia ella misma guardaba cama: padecía asma, tuberculosis y un tumor en la rodilla. Murió en Nevers el 16 de abril de 1879, a los 35 años. Su cuerpo, hallado intacto en los reconocimientos de 1909, 1919 y 1925, reposa en una urna de cristal en la capilla del convento.
El papa Pío XI la beatificó el 14 de junio de 1925 y el 8 de diciembre de 1933, solemnidad de la Inmaculada Concepción, la proclamó santa y dispuso que se la recordara el 16 de abril. En Francia su memoria se celebra el 18 de febrero.