Santa Adelaida de Borgoña

Matrona · † 999

Emperatriz, esposa y madre, regente, bienhechora de los pobres y de las iglesias

Santa Adelaida de Borgoña fue reina de Italia y emperatriz, esposa de Otón I el Grande, madre del emperador Otón II y, al final de su vida, regente del imperio en nombre de su nieto. Se la recuerda como una soberana inclinada a la concordia, generosa con los pobres y con los monasterios. La Iglesia la recuerda el 16 de diciembre.

Nació hacia el año 931, hija de Rodolfo II, rey de Borgoña, y de Berta, hija del duque de Suabia. Siendo aún niña fue prometida por razones políticas a Lotario, hijo de Hugo, rey de Italia. Se casó con él en 947, a los dieciséis años, y le dio una hija, Emma, más tarde reina de Francia.

Lotario murió en 950 y el poder en Italia pasó al marqués Berengario de Ivrea. Este quería casar a la joven viuda con su hijo Adalberto. Adelaida se negó y fue encarcelada en un castillo a orillas del lago de Garda. Sin embargo, logró huir y halló refugio en Canossa. En su ayuda acudió el rey alemán Otón I, que entró en Italia y en 951 se casó con ella en Pavía.

De este matrimonio nacieron cuatro hijos: dos varones murieron en la infancia, Otón fue el sucesor de su padre y Matilde llegó a ser abadesa de Quedlinburg. En febrero de 962 el papa Juan XII coronó en Roma a Otón como emperador y, junto con él, a Adelaida como emperatriz. Ella tomó parte en el gobierno de su marido y lo acompañó en sus expediciones a Italia. Apoyó la renovación de la vida monástica que partía de la abadía de Cluny y mantuvo una estrecha relación con sus abades, los santos Mayolo y Odilón.

Tras la muerte de Otón I en 973 surgieron desavenencias entre Adelaida y su hijo Otón II y su nuera, la emperatriz Teófano. Adelaida se alejó de la corte y residió en Borgoña y en Italia. El abad Mayolo logró la concordia, y madre e hijo se reconciliaron en Pavía. Cuando Otón II murió en 983, las dos emperatrices trabajaron juntas para conservar el trono a Otón III, menor de edad. Tras la muerte de Teófano en 991, Adelaida ejerció la regencia en nombre de su nieto hasta su mayoría de edad en 994.

Durante toda su vida ayudó a los pobres y fundó iglesias y monasterios, entre ellos los de Payerne, en la actual Suiza, Pavía y Seltz, en Alsacia. El Martirologio Romano dice de ella que fue bondadosa con los de su casa, llena de dignidad con los extraños, incansable en la misericordia con los pobres y generosa con las iglesias de Dios. Terminada la regencia, se estableció en el monasterio de Seltz. En 999 partió una vez más hacia Borgoña para reconciliar a su sobrino, el rey Rodolfo III, con sus adversarios. Murió el 16 de diciembre de 999 en Seltz, cerca de Estrasburgo.

Su vida fue escrita por san Odilón, abad de Cluny, que la había acompañado en su último viaje. Su relato dio origen al culto de la emperatriz, difundido por los monjes cluniacenses. El papa Urbano II inscribió a Adelaida en el número de los santos en 1097.