San Winebaldo de Heidenheim

Monje · † 761

Abad, misionero venido de Inglaterra, fundador del monasterio de Heidenheim

San Winebaldo, llamado también Wunibaldo, fue un monje y sacerdote anglosajón que, al lado de san Bonifacio, anunció el Evangelio a los pueblos germánicos y después fundó el monasterio de Heidenheim, en Baviera, del que fue el primer abad. Era hermano de san Wilibaldo, obispo de Eichstätt, y de santa Walburga. La Iglesia lo recuerda el 18 de diciembre.

Nació hacia el año 701 en Inglaterra, probablemente en Wessex. Lo que se sabe de él procede sobre todo de la Vida que escribió después de su muerte Hugeburc, pariente suya y monja de Heidenheim, quien se sirvió de los relatos de Walburga y de los discípulos del abad. Según ella, a los diecinueve años partió con su padre y su hermano en peregrinación a Roma. El padre, a quien la tradición posterior llama Ricardo y venera como santo, murió en el camino, en Lucca. En Roma Winebaldo recibió la tonsura y vivió allí como monje durante siete años, aunque desde su juventud lo aquejaban las enfermedades.

Después visitó su patria para animar a sus parientes a servir a Dios y regresó a Roma con uno de sus hermanos. Hacia el año 738 lo encontró allí san Bonifacio, pariente suyo, que buscaba colaboradores para la obra misionera. Winebaldo lo siguió a Turingia, recibió de él la ordenación sacerdotal y se le confiaron siete iglesias cerca de Erfurt. Al cabo de unos años pasó a Baviera, donde lo acogió el duque Odilón. Durante tres años enseñó allí y amonestó a los poderosos igual que a los pobres, y después trabajó al lado de Bonifacio en Maguncia.

Sin embargo, añoraba la vida monástica, por lo que dejó Maguncia y se dirigió junto a su hermano, obispo de Eichstätt. Por consejo suyo compró unas tierras en Heidenheim y, a comienzos de los años cincuenta del siglo VIII, suele indicarse el año 752, fundó allí un monasterio. Hugeburc cuenta que la comarca era agreste y estaba cubierta de bosque, y que Winebaldo lo desbrozó con sus propias manos antes de que se levantaran las primeras cabañas y la iglesia. A los habitantes de la región les anunciaba la fe y se oponía a las prácticas paganas y a las uniones ilícitas, con lo que se atrajo hostilidad.

Sus últimos años transcurrieron en una grave enfermedad. Aún pudo visitar la tumba de san Bonifacio en Fulda. Deseaba terminar su vida en Montecasino, junto al sepulcro de san Benito, pero su hermano y sus amigos lo convencieron de que no abandonara la comunidad que había fundado. Cuando ya no pudo ir a la iglesia, mandó colocar un altar en su aposento y allí celebraba la Misa. Murió en Heidenheim el 18 de diciembre de 761, en presencia de Wilibaldo, a la edad de unos sesenta años, tras casi diez años al frente del monasterio.

Después de su muerte, Walburga dirigió la comunidad, y Heidenheim se convirtió en un monasterio doble, de monjes y monjas. El 24 de septiembre de 777 el obispo Wilibaldo levantó del sepulcro el cuerpo de su hermano y lo depositó en la cripta de la nueva iglesia. Un rito así era entonces, mucho antes de que naciera el procedimiento papal de canonización, el modo de reconocer a alguien como santo. La diócesis de Eichstätt venera a Winebaldo entre sus patronos desde la Edad Media.