San Virgilio de Salzburgo
Obispo · † 784
Obispo, sabio irlandés, propagador de la fe entre los carantanos
San Virgilio de Salzburgo fue un docto monje irlandés que en el siglo VIII llegó a ser obispo de Salzburgo. Allí construyó la catedral en honor de san Ruperto y se esforzó por difundir la fe entre los carantanos, eslavos que habitaban las tierras de la actual Carintia. El Martirologio Romano lo recuerda el 27 de noviembre.
Procedía de Irlanda, como atestiguan ya las fuentes de su tiempo, pero nada cierto se sabe de su vida en su patria ni del año de su nacimiento. Desde el siglo XVII se lo identifica con Fergil, abad del monasterio de Aghaboe, pero esto sigue siendo una conjetura.
Según un relato salzburgués del siglo IX, en 743 llegó a la corte de Pipino, mayordomo de palacio de los francos y más tarde rey, quien al cabo de dos años lo envió a Baviera. El duque del lugar, Odilón, le confió la dirección de la diócesis de Salzburgo y de la abadía de San Pedro. Al principio gobernó como abad, sin la consagración episcopal, mientras las ordenaciones las confería su compañero, el obispo irlandés Dobdagrec. La fecha de su propia consagración no es segura: las investigaciones más recientes señalan el año 749, las obras más antiguas años posteriores.
En Baviera entró en conflicto con san Bonifacio, legado papal. Como un sacerdote que conocía mal el latín deformaba las palabras de la fórmula del bautismo, Bonifacio juzgó que los bautizados debían ser bautizados de nuevo. Virgilio y su compañero Sidonio llevaron el asunto a Roma. En una carta del 1.º de julio de 746 el papa Zacarías resolvió que el bautismo conferido sin error en la fe, por simple ignorancia de la lengua, es válido y no debe repetirse. Por una carta papal del 1.º de mayo de 748 sabemos que Bonifacio reprochó a Virgilio enseñar que bajo la tierra existen otro mundo y otros hombres. Zacarías mandó examinar el asunto, pero las fuentes no hablan de ningún proceso ni de ninguna condena. Los escritos de Virgilio no se han conservado, por lo que no conocemos más de cerca estas ideas.
Como obispo, Virgilio ordenó la diócesis y cuidó de su dotación. No fue en persona a Carantania, cuyo duque había pedido predicadores de la fe, sino que envió allí al obispo misionero Modesto con un grupo de sacerdotes. En Salzburgo levantó una nueva catedral, dedicada en 774, y trasladó a ella las reliquias de san Ruperto, primer obispo de la ciudad. Por iniciativa suya se comenzó también en 784 el libro de confraternidad de Salzburgo, registro de las personas encomendadas a la oración de la comunidad y el libro más antiguo de este género que se conserva.
Murió en Salzburgo el 27 de noviembre de 784, tras casi cuarenta años al frente de aquella Iglesia, y fue sepultado en la catedral que había construido. En 1181, durante la construcción de una nueva catedral, se halló su tumba, lo que reavivó su culto. El papa Gregorio IX lo canonizó en 1233. Junto con san Ruperto es venerado como patrono de la arquidiócesis de Salzburgo. Juan Pablo II, en una homilía en Salzburgo en 1998, lo recordó como el santo obispo venido de Irlanda que consagró la primera catedral de la ciudad.