San Tito Brandsma

Sacerdote · 1881-1942

Presbítero y mártir, carmelita, profesor de la Universidad de Nimega

San Tito Brandsma fue un carmelita neerlandés, sacerdote, profesor y periodista. Por su oposición al nacionalsocialismo murió mártir en el campo de concentración de Dachau. La Iglesia lo recuerda el 26 de julio.

Nació el 23 de febrero de 1881 en la granja de Oegeklooster, cerca de Bolsward, en Frisia, y en el bautismo recibió los nombres de Anno Sjoerd. Era el quinto de los seis hijos de una familia profundamente cristiana; cinco de ellos eligieron la vida religiosa. Los franciscanos no lo admitieron a causa de su salud frágil. En 1898 ingresó en los carmelitas en Boxmeer y tomó el nombre de su padre, Tito. Fue ordenado sacerdote el 17 de junio de 1905 en 's-Hertogenbosch.

Estudió filosofía en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y en 1909 obtuvo el doctorado. A su regreso enseñó en el estudiantado carmelita de Oss y comenzó a publicar en neerlandés las obras de santa Teresa de Jesús. Desde 1923 enseñó filosofía e historia de la mística en la nueva Universidad Católica de Nimega, y en el curso académico 1932/1933 fue su rector. Se comprometió con el movimiento ecuménico y defendió a los judíos. Solía decir que la oración es vida, y no un oasis en el desierto de la vida.

En 1935 el arzobispo Johannes de Jong lo nombró asistente eclesiástico de los periodistas católicos. Tras la ocupación de los Países Bajos por los alemanes en 1940, rechazó abiertamente la ideología nazi. Los ocupantes exigían que la prensa católica difundiera su propaganda, y los obispos neerlandeses se opusieron. En los primeros días de enero de 1942 el padre Tito recorrió las redacciones, transmitió las directrices de los obispos y animó a los directores a no ceder a las presiones.

Al regresar a Nimega fue arrestado el 19 de enero de 1942 y encarcelado en la prisión de Scheveningen. En una declaración escrita mantuvo su postura y la concluyó pidiendo a Dios que bendijera a los Países Bajos y a Alemania y concediera a ambos pueblos vivir pronto de nuevo en paz. En la celda escribió meditaciones sobre el vía crucis, capítulos de una vida de santa Teresa y una oración ante una imagen de Jesús. Pasando por Amersfoort y Kleve, llegó a Dachau el 19 de junio de 1942. De sus verdugos decía que también ellos son hijos del buen Dios.

En Dachau fue destinado a las labores agrícolas. Agotado y enfermo, fue ingresado en la enfermería del campo, donde el 26 de julio de 1942 una enfermera le inyectó ácido fénico. Antes le había regalado su rosario y, cuando ella dijo que no sabía rezar, le aconsejó que repitiera solo las palabras «ruega por nosotros, pecadores». Su cuerpo fue incinerado. La enfermera testificó más tarde que seguía recordando el rostro del sacerdote que se había compadecido de ella.

Juan Pablo II lo beatificó como mártir el 3 de noviembre de 1985 en la basílica de San Pedro. Tras el reconocimiento como milagro de la curación de un carmelita enfermo de melanoma con metástasis, el papa Francisco lo canonizó el 15 de mayo de 2022 en la plaza de San Pedro, junto con Carlos de Foucauld y otros ocho beatos.