San Simón de Lipnica
Sacerdote · † 1482
Presbítero, franciscano observante, predicador, cuidador de apestados en Cracovia
San Simón de Lipnica fue un franciscano observante polaco, es decir, un bernardino, sacerdote y predicador en Cracovia. Murió en 1482 mientras atendía a los enfermos durante una epidemia. El Martirologio Romano lo conmemora el 18 de julio, día de su muerte.
Nació en Lipnica Murowana, en el sur de Polonia, entre 1435 y 1440; no se conoce el año exacto. Sus padres fueron Gregorio y Ana. En 1454 comenzó sus estudios en la Academia de Cracovia y obtuvo allí el grado de bachiller. En 1453 san Juan de Capistrano, cuya predicación conmovía Cracovia en aquellos años, había fundado en Stradom el primer convento de la Observancia en Polonia, dedicado a san Bernardino de Siena. Por esa advocación el pueblo llamó a aquellos frailes bernardinos.
Inflamado por la predicación de Capistrano, Simón ingresó en 1457 en el convento de Stradom junto con diez compañeros de estudios. Tras un año de noviciado hizo la profesión religiosa y hacia 1460 fue ordenado sacerdote. Primero fue guardián, es decir, superior, del convento de Tarnów, y después volvió a Stradom y se dedicó al anuncio de la palabra de Dios. En 1463 fue el primero de los Frailes Menores en ocupar el cargo de predicador en la catedral del Wawel. Las fuentes antiguas lo llamaron «praedicator ferventissimus», el predicador más ferviente.
Siguiendo el ejemplo de san Bernardino de Siena, difundió la devoción al Nombre de Jesús, y su predicación llevó a muchos pecadores a la conversión. La carta pontificia de canonización recuerda su devoción a la Eucaristía y su amor a María, a quien invocaba a menudo como «Amasia», es decir, la Amada. Vivió austeramente, llevaba cilicio y ayunaba más allá de los ayunos prescritos.
En 1472 estuvo en L'Aquila para el traslado del cuerpo de san Bernardino a la nueva iglesia. En 1476 fue elegido definidor de su orden y dos años después viajó al capítulo general de Pavía. En aquel viaje peregrinó a las tumbas de los Apóstoles en Roma y a Tierra Santa.
En julio de 1482 estalló la peste en Cracovia. Junto con sus hermanos de comunidad, Simón atendió a los enfermos: los consolaba, administraba los sacramentos y ayudaba a los moribundos a reconciliarse con Cristo. Él mismo se contagió y soportó la enfermedad con paciencia. Pidió ser sepultado bajo el pavimento de la iglesia, para que todos lo pisaran. Murió el 18 de julio de 1482, al sexto día de su enfermedad. Sus reliquias descansan en la iglesia de los bernardinos de Cracovia, al pie del Wawel.
Ya después de su muerte lo rodeaba la fama de santidad y de milagros. El 24 de febrero de 1685 el papa Inocencio XI confirmó el culto que se le tributaba desde tiempo inmemorial y le reconoció así el título de beato. Tras el reconocimiento de sus virtudes heroicas en 2005 y de una curación milagrosa ocurrida en Cracovia en 1943, Benedicto XVI lo canonizó el 3 de junio de 2007 en la plaza de San Pedro. En su homilía, hablando en polaco, lo llamó gran hijo de la tierra polaca y confió a su protección a quienes sufren por la pobreza, la enfermedad, la soledad y la injusticia social.