San Ricardo de Chichester

Obispo · † 1253

Obispo de Chichester, canciller de la Universidad de Oxford, protector de los pobres

San Ricardo de Chichester, llamado también Ricardo de Wych, fue un obispo inglés del siglo XIII. Docto jurista y canciller de la Universidad de Oxford, durante dos años después de su elección no pudo tomar posesión de su diócesis, porque se oponía a ello el rey Enrique III. Él mismo vivía pobremente y daba con generosidad a los necesitados. La Iglesia lo conmemora el 3 de abril.

Nació hacia 1197 en Wych, la actual Droitwich, en el condado de Worcestershire; no se conoce el año exacto. Perdió pronto a su padre, y el patrimonio familiar se arruinó. Ricardo puso en orden la hacienda con su propio trabajo, pero cuando su hermano mayor quiso cederle la herencia y le instaron a casarse, se negó, porque deseaba el estudio y el servicio de Dios.

Estudió en Oxford, París y Bolonia, donde profundizó en el derecho canónico. Hacia 1235 fue canciller de la Universidad de Oxford y, en 1237, canciller de san Edmundo Rich, arzobispo de Canterbury. Lo acompañó en su viaje a Francia y estuvo a su lado en su muerte, en 1240. Después estudió teología con los dominicos de Orleans, recibió la ordenación sacerdotal y trabajó en una parroquia del condado de Kent.

En 1244 el cabildo de Chichester eligió obispo a un favorito del rey, pero el arzobispo Bonifacio de Saboya anuló aquella elección y Ricardo fue elegido obispo. Enrique III no lo reconoció y retuvo los bienes de la diócesis. El papa Inocencio IV confirió personalmente a Ricardo la consagración episcopal el 5 de marzo de 1245 en Lyon. A su regreso el obispo no tenía ni casa ni rentas. Se alojó en casa del sacerdote Simón, en Tarring, y visitaba a pie las parroquias. El rey no cedió hasta julio de 1246, cuando el papa lo amenazó con la excomunión.

Como obispo vivió con austeridad, llevaba cilicio y repartía en limosnas la mayor parte de sus rentas. La bula de canonización subraya que, desde que asumió el gobierno de la diócesis, se preocupó aún más por los pobres. Promulgó estatutos diocesanos en los que exigía al clero la digna celebración de la santa Misa y la administración gratuita de los sacramentos.

En 1252 se le encomendó la predicación de la cruzada. En Dover consagró una capilla en honor de san Edmundo y poco después, gravemente enfermo, murió allí el 3 de abril de 1253. Según la tradición, al morir dio gracias a Cristo por todos sus beneficios y por las penas y los insultos que el Salvador había soportado por él. A estas palabras remite la oración de san Ricardo, que se reza todavía hoy y que pide conocer a Cristo más claramente, amarlo más entrañablemente y seguirlo más de cerca, día tras día.

Fue sepultado en la catedral de Chichester. El papa Alejandro IV mandó examinar la vida y los milagros de Ricardo, y Urbano IV lo inscribió en el número de los santos en enero de 1262 en Viterbo y fijó su fiesta el 3 de abril. El 16 de junio de 1276, en presencia del rey Eduardo I, las reliquias fueron trasladadas a un nuevo relicario detrás del altar mayor; este fue destruido en 1538, durante la Reforma. En Inglaterra la memoria del santo se celebra el 16 de junio, y el condado de Sussex lo honra como su patrono.