San Ramón Nonato

Fraile · † 1240

Religioso, uno de los primeros mercedarios

Vino al mundo en 1204 en Portell, en España, mediante una cesárea; de ahí procede precisamente su sobrenombre (en latín nonnatus, no nacido). Desde pequeño estaba lleno de amor al prójimo y mostraba un gran empeño en hacer el bien y en la piedad. Siendo todavía niño, mientras pastoreaba ovejas en los montes, pasaba mucho tiempo en una ermita de la Virgen, y allí le juró amor eterno y se comprometió a ingresar en una orden puesta bajo su protección y dedicada a la redención de cautivos cristianos de manos de los moros.

Hacia los 20 años ingresó en la orden de los mercedarios. En 1224 recibió la ordenación sacerdotal y llegó a ser maestro de su orden. Realizó cuatro viajes al norte de África para llevar a cabo su obra. Durante el último de ellos le faltó dinero para redimir a todos los esclavos. Entonces se entregó él mismo como esclavo para liberar a uno de ellos.

Sin temer los peligros, predicaba sin cesar el Evangelio no solo a los cautivos, sino también a los sarracenos, exhortándolos a abandonar la fe de Mahoma y a convertirse al catolicismo. Le perforaron los labios para que no pudiera predicar el Evangelio a sus compañeros de cautiverio. Finalmente se reunió el rescate y en 1239 volvió a su España natal.

Siguió viviendo según la regla de su orden: habitaba en una celda del convento y vestía un pobre hábito religioso. Consideraba que la humildad y la dignidad no se excluyen mutuamente. Murió el 31 de agosto de 1240, a los 36 años. Fue sepultado junto a la ermita donde tanto había rezado en su juventud. Con el tiempo se construyó en ese lugar una iglesia.

En 1657 san Ramón Nonato fue canonizado y proclamado santo por el papa Alejandro VII. Se le atribuyen numerosos milagros, tanto en vida como después de su muerte. Es patrono de las parteras, de las mujeres embarazadas y de los niños. También se le reza antes del nacimiento de un hijo.