
San Pío X
Papa · 1835-1914
Papa, promotor de la comunión frecuente, autor de un catecismo
San Pío X, nacido Giuseppe Sarto, fue papa de 1903 a 1914. Resumió el programa de su pontificado en las palabras «restaurar todas las cosas en Cristo». Animó a los fieles a comulgar con frecuencia y abrió a los niños el camino a la comunión. La Iglesia celebra su memoria el 21 de agosto.
Nació el 2 de junio de 1835 en Riese, cerca de Treviso, en una familia pobre, segundo de diez hijos. Su padre era alguacil del municipio. Iba a pie todos los días a la escuela secundaria de Castelfranco. Cuando su padre murió en 1852, Giuseppe habría podido ocupar su puesto, pero su madre apoyó su vocación. Estudió en el seminario de Padua y en 1858, a los veintitrés años, fue ordenado sacerdote.
Durante nueve años fue vicario en Tombolo, después párroco de Salzano y, desde 1875, canónigo de la catedral de Treviso y director espiritual del seminario. Ya como párroco redactó él mismo un catecismo. En 1884 fue nombrado obispo de Mantua, y en 1893 cardenal y patriarca de Venecia. En todas partes se dio a conocer como un pastor humilde, sencillo y generoso con los necesitados.
Fue elegido papa el 4 de agosto de 1903. Dudó en aceptar el cargo, porque no se consideraba digno de él. Reorganizó la Curia romana e inició los trabajos del Código de Derecho Canónico, que solo promulgó su sucesor, Benedicto XV. En su motu proprio sobre la música sagrada de 1903 llamó a la participación activa de los fieles en la liturgia la fuente primera e indispensable del espíritu cristiano. Por iniciativa suya, un decreto de 1905 animó a la comunión frecuente e incluso diaria, y el decreto Quam singulari de 1910 admitió a ella a los niños que empiezan a tener uso de razón, hacia los siete años. Para la diócesis de Roma publicó un catecismo que se difundió por toda Italia y fuera de ella, y en 1909 fundó el Pontificio Instituto Bíblico.
Se opuso con firmeza al modernismo, sobre todo en la encíclica Pascendi de 1907, para proteger a los fieles de concepciones erróneas sobre la fe y la Revelación. Sin embargo, la campaña contra los modernistas tuvo también un lado oscuro: las sospechas y las denuncias alcanzaron también a estudiosos y clérigos fieles a la Iglesia.
Las últimas semanas de su vida quedaron ensombrecidas por el estallido de la guerra en Europa. El 2 de agosto de 1914 exhortó a los católicos de todo el mundo a implorar la paz de Cristo, Príncipe de la paz. Murió en Roma el 20 de agosto de 1914, y su memoria se celebra al día siguiente. En su testamento escribió que había nacido pobre, había vivido pobre y estaba seguro de morir pobrísimo. Pío XII lo beatificó en 1951 y lo proclamó santo el 29 de mayo de 1954.