San Pedro Crisólogo

Obispo

Obispo de Rávena y doctor de la Iglesia, predicador del Verbo encarnado

San Pedro Crisólogo fue obispo de Rávena en el siglo V, cuando la ciudad era la capital del Imperio romano de Occidente. Sus sermones, pronunciados con un estilo refinado y elegante, le valieron el sobrenombre de Crisólogo, es decir, «palabra de oro». Se cuenta entre los doctores de la Iglesia, y su memoria se celebra el 30 de julio.

Nació en Imola, la antigua Forum Cornelii, probablemente hacia el año 380, aunque no se conoce el año exacto. Se sabe poco de su vida, y la fuente más importante siguen siendo sus propios sermones. La educación y la formación cristiana del joven Pedro estuvieron a cargo de Cornelio, obispo de Imola, bajo cuyo cuidado ingresó en el clero. Pedro lo llamó más tarde su padre, que lo había engendrado por medio del Evangelio.

Llegó a ser obispo de Rávena, pero el año de su elección no es seguro: las fuentes dan fechas entre 424 y 433. En Rávena residía entonces la corte imperial, y Pedro mantuvo relaciones con la emperatriz Gala Placidia. El Martirologio Romano observa que, habiendo recibido el nombre del Apóstol, cumplió su oficio de tal modo que con la red de la doctrina celestial atraía a las multitudes a la fe y las saciaba con la dulzura de la palabra divina.

Se conservan unos 180 sermones suyos. Son breves y concisos, distribuidos a lo largo de todo el año litúrgico, y permiten conocer el antiguo orden de las celebraciones. En ellos Pedro explicaba la Sagrada Escritura, el Credo, el Padrenuestro y el misterio de la Encarnación, hablaba de María y de san Juan Bautista, y exhortaba a sus oyentes a una fe sincera y coherente con la vida. El Catecismo de la Iglesia Católica recoge su imagen de Cristo como el pan sembrado en la Virgen y ofrecido cada día a los fieles desde el altar. Benedicto XVI, en su Mensaje para la Cuaresma de 2009, recordó sus palabras de que el ayuno es el alma de la oración y la misericordia es la vida del ayuno.

Cuando Eutiques, condenado por un sínodo en Constantinopla por una enseñanza errónea sobre Cristo, buscó su apoyo, Pedro le respondió que en cuestiones de fe debía escuchar al obispo de Roma. Escribió que san Pedro, que vive y preside en su propia sede, da la verdad de la fe a quienes la buscan. Estas palabras se citan también en documentos posteriores de la Santa Sede.

Murió en su Imola natal hacia el año 450. El Martirologio Romano señala que su tránsito tuvo lugar el 31 de julio, el día siguiente a aquel en que se celebra su memoria. Su sepulcro es venerado en Imola. Es venerado como santo desde hace siglos, y en 1729 el papa Benedicto XIII lo proclamó doctor de la Iglesia.