
San Pedro Canisio
Sacerdote · 1521-1597
Presbítero y doctor de la Iglesia, jesuita, autor de catecismos
San Pedro Canisio fue un sacerdote de la Compañía de Jesús y doctor de la Iglesia. En tiempos de la Reforma, durante varias décadas fortaleció la fe católica en los países germánicos: predicaba, fundaba colegios y escribía, y la más conocida de sus obras es su Catecismo. La Iglesia lo recuerda el 21 de diciembre.
Nació el 8 de mayo de 1521 en Nimega, ciudad del ducado de Güeldres en el Sacro Imperio Romano Germánico, hoy en los Países Bajos. Su padre era el burgomaestre. Pedro estudió en Colonia, donde se acercó a los cartujos y a personas que vivían la espiritualidad llamada devotio moderna.
En 1543 hizo en Maguncia los Ejercicios espirituales bajo la dirección de san Pedro Fabro, uno de los primeros compañeros de san Ignacio de Loyola, y el 8 de mayo ingresó en los jesuitas. Fue ordenado sacerdote en junio de 1546 en Colonia, y un año después participó en el Concilio de Trento como teólogo del obispo de Augsburgo. En septiembre de 1549 hizo en Roma la profesión solemne. El papa Pablo III lo bendijo entonces para su misión en Alemania, y Pedro, en la basílica de San Pedro, la encomendó a los apóstoles Pedro y Pablo. Con el doctorado en teología obtenido en Bolonia partió hacia Baviera.
Enseñó en la Universidad de Ingolstadt y fue su rector. En Viena predicaba, ejercía su ministerio en hospitales y cárceles y durante un año administró la diócesis, aunque no aceptó la dignidad episcopal. De 1556 a 1569 fue el primer provincial de los jesuitas de la Alemania Superior y fundó colegios, entre otros en Praga, Múnich, Innsbruck y Dillingen. En 1558, por encargo del papa Pablo IV, estuvo en Polonia, en la dieta de Piotrków. En Dillingen acogió al joven Estanislao Kostka, que había huido de Viena para entrar en los jesuitas, y tras un mes de prueba lo envió a Roma.
Su obra más duradera son los tres catecismos, compuestos entre 1555 y 1558: uno para los estudiantes y dos más breves, para los niños y para la juventud escolar. En ellos expuso la doctrina de la fe con preguntas y respuestas. Ya en vida suya aparecieron unas doscientas ediciones, y en Alemania durante generaciones se llamó al catecismo simplemente «el Canisio». En las controversias religiosas evitaba la aspereza y las palabras airadas. Explicaba en Roma que la mayoría de los alemanes que habían pasado al protestantismo lo había hecho sin culpa propia.
En 1580 sus superiores lo enviaron a Friburgo, en Suiza, para que fundara allí un colegio. Durante diecisiete años predicó y escribió en esa ciudad. Allí murió el 21 de diciembre de 1597, a los setenta y seis años. Fue sepultado en la iglesia de San Nicolás, y en 1625 su cuerpo fue trasladado a la iglesia de San Miguel, junto al colegio de los jesuitas.
El papa Pío IX lo beatificó en 1864. En 1897, en el tercer centenario de su muerte, León XIII le dedicó una encíclica y lo llamó segundo apóstol de Alemania después de san Bonifacio. Pío XI lo canonizó el 21 de mayo de 1925 y ese mismo día lo proclamó doctor de la Iglesia.