San Pedro Calungsod

Mártir · † 1672

Mártir, catequista laico de Filipinas, misionero en las islas Marianas

San Pedro Calungsod fue un joven catequista laico de Filipinas. Acompañó a los jesuitas en la misión de las islas Marianas y fue asesinado en la isla de Guam junto con el beato Diego Luis de San Vitores. La Iglesia recuerda a los dos mártires el 2 de abril.

De sus orígenes se sabe poco. Nació hacia 1654 en las Bisayas, la parte central de Filipinas. El lugar de su nacimiento no es seguro, y varias localidades de la región lo consideran hijo suyo. De muchacho se preparó con los jesuitas del lugar para el servicio de catequista.

En 1668, junto con otros jóvenes catequistas, partió con el padre Diego Luis de San Vitores, jesuita español, hacia las islas del océano Pacífico llamadas entonces islas de los Ladrones. En junio de aquel año los misioneros se establecieron en la isla de Guam para anunciar el Evangelio al pueblo chamorro. Dieron al archipiélago el nombre de Marianas, en honor de la Santísima Virgen María y de Mariana, reina regente de España, bienhechora de la misión.

La vida en las islas era dura. Las provisiones llegaban de forma irregular, y tifones devastadores azotaban con frecuencia las islas. Aun así, muchos habitantes recibieron el bautismo. Con el tiempo, un curandero chino llamado Choco empezó a difundir el rumor de que el agua del bautismo era venenosa. Como algunos niños bautizados cuando estaban gravemente enfermos habían muerto, muchos le creyeron y abandonaron la fe, y los misioneros empezaron a ser perseguidos. Pedro siguió enseñando el catecismo a los recién bautizados.

En la mañana del 2 de abril de 1672, Pedro y el padre Diego llegaron a la aldea de Tomhom, hoy Tumon, en la isla de Guam. Supieron que allí había nacido una niña y pidieron a su padre, Matapang, que permitiera bautizarla. Matapang, antes cristiano y amigo de los misioneros, se negó con ira. En su ausencia, con el consentimiento de la madre, la niña fue bautizada. Matapang, enfurecido, empezó a arrojar lanzas, primero contra Pedro; lo ayudaba Hirao, otro habitante de la aldea, a quien había convencido para matar. Los testigos refirieron que el muchacho, muy ágil, habría podido huir, pero no quiso dejar solo al sacerdote. Tampoco tenía armas, porque el padre Diego no permitía a sus compañeros llevarlas. Alcanzado en el pecho, cayó, y Hirao lo remató de un golpe en la cabeza. El padre Diego alcanzó a darle la absolución antes de ser asesinado él mismo. Se estima que Pedro tenía entonces unos diecisiete años.

Los asesinos llevaron mar adentro en una barca los cuerpos de los dos mártires y los arrojaron al océano; nunca fueron recuperados. Sus compañeros de misión recordaban a Pedro como un catequista celoso y un ayudante fiel, que había perseverado cuatro años en aquella difícil misión.

El padre Diego Luis de San Vitores fue beatificado por Juan Pablo II en 1985. El 5 de marzo de 2000, el mismo papa proclamó beato a Pedro Calungsod y lo propuso como modelo a los jóvenes, especialmente en Filipinas. Benedicto XVI lo canonizó el 21 de octubre de 2012 en la plaza de San Pedro, en Roma.