
San Pacomio
Monje
Abad, fundador de monasterios en Egipto, autor de la primera regla monástica
San Pacomio fue un monje egipcio del siglo IV. Reunió las primeras comunidades de monjes que vivían juntos bajo un superior y según una regla escrita, y por eso se le considera el padre de la vida común en los monasterios. La Iglesia lo recuerda el 9 de mayo.
Nació hacia el 292 en la Tebaida, en el Alto Egipto, en una familia pagana. Hacia los veinte años fue reclutado a la fuerza en el ejército. Según su Vida, los reclutas fueron retenidos bajo vigilancia en una ciudad de la Tebaida, y los cristianos del lugar les llevaron todo lo que necesitaban y los consolaron. Asombrado, Pacomio supo que los cristianos hacen el bien a todos, y sobre todo a los forasteros. Prometió entonces a Dios que, si recobraba la libertad, lo serviría toda su vida.
Cuando los reclutas fueron licenciados, se dirigió a la aldea de Chenoboskion, donde se preparó para el bautismo y lo recibió. Pronto deseó la vida monástica y pidió a un austero ermitaño, Palamón, que lo tomara como discípulo. Palamón aceptó y le impuso el hábito monástico. Vivieron juntos en la ascesis: oraban, velaban de noche y trabajaban con sus manos, y daban a los pobres lo que ganaban.
El Martirologio Romano refiere que siete años después, por inspiración divina, Pacomio comenzó a construir monasterios. Según su Vida, mientras oraba en la aldea desierta de Tabennisi, a orillas del Nilo, oyó una voz que le mandaba quedarse allí y fundar un monasterio, porque muchos vendrían a él. El primero en unirse a él fue su hermano mayor Juan, y luego lo siguieron otros. Los monjes vivían en casas rodeadas por un mismo muro, oraban juntos, trabajaban en oficios y en el campo y obedecían a un solo superior. Pacomio escribió para ellos una regla, considerada la primera regla monástica; san Jerónimo la tradujo más tarde al latín.
La comunidad creció rápidamente. Pacomio fundó un segundo monasterio en Pbow, que se convirtió en su centro, y también se le unieron otros. Antes de su muerte eran nueve monasterios masculinos y dos femeninos. El primer monasterio de mujeres nació de una visita de su hermana. Pacomio no quiso verla, pero le mandó decir que, si deseaba llevar una vida semejante, los hermanos le construirían una casa cerca. Ella aceptó, y cuando otras mujeres se le unieron, llegó a ser su superiora.
Pacomio mismo no recibió la ordenación sacerdotal y no quería que sus monjes aspiraran a honores; para la celebración de la Eucaristía invitaba a sacerdotes de los alrededores. Según su Vida, cuando san Atanasio, obispo de Alejandría, llegó a la Tebaida, Pacomio salió con los hermanos a recibirlo, pero se escondió entre ellos para evitar cualquier distinción.
Murió el 9 de mayo, durante una epidemia que azotó sus monasterios. El año de su muerte no se conoce con certeza: suele indicarse el 346, y otras fuentes dan el 347 o el 348. Es venerado como santo desde la Antigüedad. Juan Pablo II, al celebrar la misa en El Cairo en el año 2000, lo nombró junto con Antonio y Macario entre los ilustres fundadores del monacato cristiano.