San Pablo Apóstol
Apóstol
Apóstol de los gentiles, autor de cartas del Nuevo Testamento, mártir en Roma
San Pablo Apóstol, conocido primero como Saulo de Tarso, fue un fariseo y perseguidor de los discípulos de Jesús que, tras su encuentro con Cristo resucitado, se convirtió en el Apóstol de los gentiles. Sufrió el martirio en Roma bajo Nerón. La Iglesia celebra su solemnidad el 29 de junio, junto con san Pedro Apóstol.
Nació en Tarso de Cilicia, en una familia judía de la tribu de Benjamín, y era ciudadano romano de nacimiento. Llevaba el nombre hebreo de Saulo y el latino de Pablo. Los historiadores sitúan su nacimiento entre los años 7 y 10 después de Cristo, y con motivo del bimilenario Benedicto XVI convocó el Año Paulino, celebrado de junio de 2008 a junio de 2009. Aprendió el oficio de fabricante de tiendas y en Jerusalén estudió la Ley con Gamaliel.
Consideraba el movimiento de los discípulos de Jesús una amenaza para la fe de los padres y, como él mismo reconoce, persiguió a la Iglesia de Dios. Estuvo presente en la lapidación de Esteban. A comienzos de los años treinta, en el camino de Damasco, se encontró con Cristo resucitado: una luz del cielo lo derribó y oyó su voz. En Damasco, Ananías le devolvió la vista y Saulo recibió el bautismo. Él mismo escribe que Dios le reveló a su Hijo para que lo anunciara a los gentiles. Tres años después subió a Jerusalén para conocer a Pedro.
Bernabé lo llevó a la comunidad de Antioquía, desde donde ambos partieron en el primer viaje misionero a Chipre y Asia Menor. En la asamblea de los apóstoles en Jerusalén se reconoció que los paganos convertidos no estaban obligados a observar la Ley de Moisés. En los viajes siguientes, Pablo anunció a Cristo en Macedonia y Grecia, habló en el Areópago de Atenas, pasó un año y medio en Corinto y más de dos años en Éfeso. El Nuevo Testamento contiene trece cartas que llevan su nombre.
En Jerusalén fue arrestado y, después de un largo encarcelamiento en Cesarea, apeló al emperador como ciudadano romano. Camino de Roma sobrevivió a un naufragio frente a las costas de Malta. En Roma vivió dos años bajo custodia. Sobre su muerte el Nuevo Testamento guarda silencio, pero la antigua tradición afirma unánimemente que sufrió el martirio en Roma. Según el relato que conservó Eusebio de Cesarea, fue decapitado a espada bajo Nerón. Una leyenda posterior señala Tre Fontane como lugar de la ejecución. No se conoce con exactitud el año de su muerte: las fuentes antiguas dan los años del 64 al 68, y la tradición indica el 67.
Fue sepultado junto al camino de Ostia, donde hoy se alza la basílica de San Pablo Extramuros. Bajo su altar papal reposa un sarcófago que la tradición considera la tumba del Apóstol. En 2009 Benedicto XVI anunció que el examen de su interior había revelado fragmentos de huesos datados en el siglo I o II, lo que concuerda con esa tradición.
Pablo es venerado como santo desde la Antigüedad, sin una canonización formal. Una lista romana de mártires del año 336 lo recuerda el 29 de junio junto con Pedro. El 25 de enero la Iglesia celebra también la fiesta de la Conversión de san Pablo.