San Osvaldo de Northumbria

Realeza · † 642

Rey de Northumbria y mártir, propagador de la fe cristiana

San Osvaldo fue rey de Northumbria, en el norte de Inglaterra, en el siglo VII. El Martirologio Romano lo recuerda como rey y mártir, famoso por su pericia militar pero aún más como amigo de la paz, que difundió con empeño la fe cristiana y murió en combate contra los paganos. Su memoria se celebra el 5 de agosto. La mayor parte de lo que sabemos de él procede de san Beda el Venerable.

Era hijo del rey Etelfrido y, por su madre Acha, sobrino del rey Edwin. Durante el reinado de Edwin, los hijos de Etelfrido vivieron en el exilio entre los escotos y los pictos. Allí, escribe Beda, fueron instruidos en la fe y recibieron el bautismo; una tradición posterior vincula la estancia de Osvaldo con el monasterio de san Columba en la isla de Iona. El año de su nacimiento no es seguro.

Tras la muerte de Edwin en 633, el hermano mayor de Osvaldo ocupó el trono de Bernicia, pero abandonó la fe y poco después lo mató el rey britano Cadwallon. Entonces Osvaldo salió a combatir. Antes de la batalla, en un lugar llamado después Heavenfield, es decir, Campo Celestial, cerca del muro romano, mandó alzar una cruz de madera y la sostuvo él mismo con ambas manos. Después pidió a su ejército que implorara de rodillas la ayuda de Dios en una guerra justa, y al amanecer derrotó a Cadwallon.

Una vez en el poder, quiso que todo su pueblo recibiera la fe. Pidió un obispo a los ancianos de los escotos, entre quienes había sido bautizado, y ellos le enviaron a Aidán, monje del monasterio de la isla de Iona. El rey le dio una sede en la isla de Lindisfarne. Como Aidán conocía poco el inglés, Osvaldo, que en el exilio había aprendido la lengua de los escotos, traducía él mismo sus predicaciones para sus jefes y cortesanos.

Beda subraya su humildad y su generosidad con los pobres. Cuenta que un día de Pascua, estando el rey a la mesa con Aidán, un criado le avisó de que en las calles esperaba una multitud de necesitados; Osvaldo mandó llevarles su comida y ordenó cortar en pedazos la fuente de plata y repartirla entre ellos. Aidán le tomó entonces la mano derecha y dijo: «Que esta mano nunca perezca». Osvaldo fue padrino de Cynegils, rey de los sajones occidentales, y más tarde se casó con su hija.

Reinó nueve años. Murió el 5 de agosto de 642, en el trigésimo octavo año de su vida, en combate contra Penda, rey pagano de Mercia, en un lugar llamado Maserfelth, que el Martirologio identifica con Oswestry, en Shropshire. Según Beda, rodeado de enemigos, rezó por las almas de sus soldados, y las palabras «Dios, ten piedad de sus almas» se hicieron proverbiales. Penda le hizo cortar la cabeza y las manos y exponerlas sobre estacas. El hermano y sucesor de Osvaldo, Oswiu, sepultó después la cabeza en Lindisfarne y las manos en la ciudad real de Bamburgh.

Beda describe curaciones en el lugar donde cayó Osvaldo y junto a sus reliquias. Con el tiempo su culto llegó también al continente, sobre todo a los países de lengua alemana de Europa Central. Es venerado como santo desde el siglo VII, mucho antes de que existieran los procesos de canonización.