San Olaf de Noruega

Mártir · † 1030

Mártir, rey de Noruega, propagador de la fe cristiana

San Olaf II Haraldsson fue un rey de Noruega que unió el país bajo un solo poder y afianzó en él la fe cristiana, y que cayó en la batalla de Stiklestad. El Martirologio Romano lo recuerda el 29 de julio como mártir. Refiere que, siendo rey de su pueblo, propagó en su reino la fe que había conocido en Inglaterra y combatió la idolatría, y que finalmente murió por la espada en un ataque de sus enemigos. Es patrono de Noruega.

Nació hacia el año 995, probablemente en Ringerike; no se conoce el año exacto. Era hijo de Harald Grenske, uno de los reyes locales de Noruega. De joven tomó parte en expediciones vikingas y combatió, entre otros lugares, en Inglaterra, donde, según las fuentes, se interesó por el cristianismo. Lo más frecuente es afirmar que recibió el bautismo en Ruan, en Normandía, hacia 1014, pero los relatos no coinciden ni en el lugar ni en el año.

En 1015 regresó a Noruega y, tras su victoria en la batalla naval de Nesjar en 1016, comenzó a ser reconocido como rey de todo el país. Quiso unir las tierras divididas en un solo reino y fundarlo sobre la fe cristiana. Trajo de Inglaterra obispos y sacerdotes, entre ellos el obispo Grimkel, y con ellos dio a la Iglesia en Noruega sus primeras leyes. En lugar de los templos paganos levantó iglesias.

Actuó, sin embargo, con dureza y castigó severamente a quienes se le oponían. Contra él se alzaron los poderosos, a quienes no agradaban ni la nueva fe ni un poder real fuerte que limitaba sus antiguos derechos. Pidieron ayuda a Canuto el Grande, rey de Dinamarca y de Inglaterra. En 1028 Olaf tuvo que abandonar el país y se refugió en la Rus, en la corte del príncipe Yaroslav el Sabio.

En 1030 volvió con un ejército para recuperar su reino. El 29 de julio de 1030, en Stiklestad, al norte de Nidaros, la actual Trondheim, se enfrentó a un ejército formado sobre todo por sus propios súbditos, muchos de ellos cristianos. Olaf cayó en esa batalla. Los relatos medievales difieren al describir su muerte.

Poco después de su muerte, muchas personas de la región de Nidaros empezaron a hablar de él como de un santo y a pedir su intercesión. El 3 de agosto de 1031, el obispo Grimkel colocó el féretro con su cuerpo sobre el altar mayor de la iglesia de San Clemente de Nidaros. Según la costumbre de la época, fue el reconocimiento de su santidad por el obispo del lugar, mucho antes de que se introdujeran los procesos de canonización. Sobre su tumba se levantó después la catedral de Nidaros, meta de numerosas peregrinaciones. Ya en 1060 se celebraba una liturgia en su honor en Northumbria, en Inglaterra, y también la Iglesia ortodoxa venera su memoria.

San Juan Pablo II dijo que la figura del rey Olaf simboliza para siempre la pertenencia del pueblo noruego a Cristo. El 2 de junio de 1989 el papa visitó Trondheim y oró con luteranos en la catedral de Nidaros, recordando que tanto los católicos como los protestantes de Noruega buscan en san Olaf sus raíces.